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El Arzobispo de Madrid presidirá los actos en la Solemnidad del Corpus Christi

z_eucaristiaMVEl Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, presidirá este domingo, 7 de junio, a las 18:00 horas, la Misa del Corpus Christi en el interior de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Y la Procesión con el Santísimo que recorrerá las calles de la capital, hasta la Puerta del Sol, donde impartirá la Bendición con el SantísimoEste domingo, 7 de junio, se celebra la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Día de la Caridad, más conocida como Corpus Christi. Este año, con el lema No os pido más que le miréis (Santa Teresa de Jesús).

Como preparación a esta jornada, el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, presidirá la tradicional Vigilia del Corpus a las 22:00 horas de esta noche, en la Catedral de la Almudena. En esta ocasión, coincide con la Vigilia de Oración con los jóvenes que cada primer viernes de mes se celebra en el Templo Catedral.

Ya el domingo, día 7, a las 18:00 horas, presidirá una Solemne celebración de la Eucaristía en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Y, a continuación, la tradicional Procesión con el Santísimo por el recorrido habitual: salida desde la Plaza de la Almudena, pasando por las calles Bailén, Mayor y Sol, donde se impartirá la Bendición con el Santísimo. A continuación, la Custodia será llevada, de regreso por la calle Arenal, hasta la Real Iglesia Parroquial de San Ginés, donde se procederá a su reserva.

Como novedad, este año la Misa del Corpus Christi presidida por el Prelado madrileño se desarrollará en el interior del templo Catedral. Dado el aforo limitado del mismo, sólo accederán al mismo aquellas personas que acudan con invitación, que son las que posteriormente acompañarán al Santísimo en su recorrido procesional por el centro de Madrid, hasta la Puerta del Sol: Grupos tradicionales madrileños, Asociaciones y Congregaciones, Movimientos, niños de Primera Comunión acompañados por sus padres, miembros de la Vida Consagrada, Caballeros de Órdenes Militares, Corte de Honor, Real Esclavitud, Seminaristas, Sacerdotes, Cabildo Catedral y Autoridades civiles y militares.

Por eso, se pide a los fieles que cada uno acuda en esta jornada a la celebración eucarística en sus respectivas Parroquias. Y que, por la tarde, participen en la Procesión con el Santísimo por las calles de la ciudad.

 “No os pido más que le miréis”

Con motivo de esta Solemnidad, el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, ha hecho pública una carta, cuyo texto íntegro adjuntamos a continuación:

Al acercarse la fiesta tan entrañable para todos nosotros los cristianos, como es la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, me dirijo a vosotros con una expresión muy bella de Santa Teresa de Jesús, que manifiesta la estima, la fe, la hondura con que la Santa de Ávila contemplaba el Misterio de la Eucaristía: no os pido más que lo miréis. El próximo día 7 de junio se celebrará en todos los lugares de España; en Madrid, a las 18:00 horas celebraremos la Eucaristía en la Catedral y a continuación la Procesión solemne del Santísimo Sacramento por el corazón de Madrid, desde la Catedral hasta la Puerta del Sol. Estéis en el lugar que fuere, os invito a participar. Solamente os digo que lo miréis y contempléis. Acompañadme. Es un regalo para todos los hombres el que nos hace el Señor en esta fiesta, pues al contemplarle, al mirarle, cambian nuestros planteamientos y sobre todo cambia el corazón, si dejamos que entre su mirada en nosotros y su corazón. Trasplantar los ojos y el corazón y dejarnos poner los ojos y el corazón de Jesucristo es una necesidad. Este mirar y dejarnos mirar es urgente, para que todos los hombres y mujeres nos encontremos y descubramos con quien nos lo ha revelado, que somos hijos de Dios, que somos hermanos y que lo nuestro en este mundo es hacer la cultura del encuentro, que solamente entiende de inclusión y no de exclusión.

Os hago esta invitación en este Año en que celebramos los 500 años del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Sí, hace tantos años que ya esta mujer de Dios, que vivía muy cerca de las situaciones de los hombres, nos decía, esto: no os pido más que lo miréis. Eso mismo os digo a todos vosotros los cristianos y todos los hombres y mujeres de buena voluntad, mirad al Señor y dejaos mirar por Él. Él nada os quita y sin embargo nos da todo. Mirándole a Él, contemplando el Misterio de la Eucaristía, vemos a quien vivió y murió por amor a los hombres, a quien nos dio la certeza de que el ser humano está y es el centro de todo de todo lo que existe, pues así lo quiso Dios. Y Dios mismo se hizo Hombre para hacernos descubrir quien es el hombre y hacernos ver el rostro de Dios. No os pido más que lo miréis: es Dios y Hombre verdadero. Es el mismo que nació en Belén, que vivió entre nosotros, que murió en la Cruz y el que ha Resucitado. Gracias por mirar al Señor: nos da todo sin pedirnos nada, nos ama sin condiciones. Es cierto, que al experimentar tal amor, necesariamente decimos, ¿qué quieres que haga Señor?

En la fiesta del Corpus Christi celebramos el Día de la Caridad. Y es que al contemplar y mirar a Jesucristo presente realmente en el Misterio de la Eucaristía, dejemos que nos haga esta pregunta: ¿dónde está tu hermano? Nos hace ver que solamente pasando por la vida como samaritanos, es decir, poniendo lo que somos y tenemos al servicio de los que más necesitan hacemos verdad aquello que nos pide el Señor en la parábola del Buen Samaritano, vete y haz tu lo mismo.

Queridos hermanos sacerdotes, no os pido más que lo miréis. Encontraréis aliento, confianza, esperanza y creatividad para vivir el regalo de nuestro ministerio en medio de los hombres. Queridos miembros de la vida consagrada, no os pido más que lo miréis. Vuestra riqueza es Jesucristo. Pertenecéis al Señor, vivir como amigos fuertes suyos es vuestra misión y vuestra pasión: ser totalmente de Cristo para transformaros, manteniendo ardiendo en el corazón esa llama viva de amor que se alimenta de la adhesión total a Cristo. Queridos fieles laicos, no os pido más que lo miréis. Encontraréis que Él os planteará muchos retos para estar presentes en medio del mundo como discípulos creíbles de Jesucristo, en la familia, en la cultura, en la economía, en la política, en todos los lugares donde se juega que el ser humano sea centro y todo esté al servicio de quien es imagen y semejanza de Dios. Queridos jóvenes, no os pido más que lo miréis. Eso es lo que todos los primeros viernes de cada mes estamos viviendo, mirarle y dejar que nos mire. Estoy seguro que en lo más profundo de vuestro corazón Él suscitará preguntas, respuestas, compromisos, que en muchos casos supondrá entregar toda la vida para dedicarnos a la tarea más noble, dar todo para que Jesucristo se manifiesta como lo que realmente es: Camino, Verdad y Vida. A quienes no os habéis encontrado aún con Jesucristo o quizá a quienes hablamos de Él y no damos ese testimonio que hace que quienes se encuentren con nosotros miren al Señor, os pido que lo miréis a Él; esta fue la recomendación de Pedro cuando quedó curado el paralítico y se arrodilló ante él, enseguida le dijo: levántate, soy un hombre como tú, quien te ha curado es Jesucristo. Todos podemos ser curados, por eso: no os pido más que lo miréis.

Miradle y dejaos mirar por Él. Cristo revela a Dios que es Padre, que es amor, tal y como nos lo explica el Apóstol San Juan en su carta primera (cfr. 1 Jn 4, 16). Se nos muestra a Dios rico en misericordia. Es la realidad que Jesucristo nos hace presente, no es un tema de enseñanza. Por ello, os ruego que lo miréis y contempléis, pues hacer presente a Dios en cuanto amor y misericordia es la prueba más grande de su misión como Mesías. El tema clave y principal de su predicación es la misericordia, hacer presente a Dios que es padre, amor y misericordia. Cuando lo miréis, recordad dos parábolas: la del hijo pródigo y la del buen samaritano. Miradle, contempladle, es el Buen Pastor que busca a las ovejas y nos dice que Él al revelarnos el amor-misericordia de Dios, exigía al mismo tiempo a los hombres se dejasen guiar en su vida por el amor y la misericordia: bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Cristo es modelo de amor misericordioso a los demás. Con sus obras proclama esa misericordia. No so pido más que lo miréis.

Acompañadme en esta Solemnidad del Corpus Christi, miradle: estoy seguro que obrará maravillas en vosotros. Esto es lo que os ofrezco: a Jesucristo, dador de todo bien, que mira a todos los hombres sin excepción y obra maravillas en nuestros corazones”.