La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Sobre Carmenas y Colaus…

 

Manuel Cruz

Siempre me he preguntado, desde mi postura centrista, cómo es posible que se asienten, con el apoyo de una buena parte de sus respectivos pueblos, regímenes autoritarios y antidemócratas, como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua, etc. Ya sabemos que no son precisamente las mayorías populares las que respaldan esas dictaduras, donde se comercializan los votos o se llenan las urnas con papeletas de los muertos. Pero sobreviven aunque el fraude electoral sea evidente y hasta obsceno.

Ahora bien, sigue habiendo una buena parte de esos pueblos que, sin vivir mejor  que los que militan en la oposición, e incluso están condenada a la miseria, al paro y al hambre, se muestran encantados con mantener “al otro lado” de su línea roja a los pijos de la derecha, por llamarlos de alguna forma despectiva.

Y ahora que vivimos en España un fenómeno parecido aunque de menor nivel, podemos dar respuesta a la pregunta que siempre me ha inquietado. ¿Ama el pueblo las dictaduras más que la democracia? ¿Cómo han surgido las Carmenas y Colaus con el respaldo de centenares de miles de votos, a la sombra de un partido populista y antisistema –es decir, antidemócrata aunque se sirva de la democracia- como “Podemos”?

No hay que estrujarse mucho la cabeza, ni estudiar los fenómenos políticos y sociológicos que nos ofrecen las manuales nutridos por el marxismo –los que enseñaba PPablo Iglesias en la Complutense con el respaldo de sus rectores- para explicar la deriva de las sociedades, capaces de aborrecer los usos democráticos. Por mucho que nos neguemos a verlo, que denostemos a las Carmenas y Colaus como símbolo de la antidemocracia –es decir, del recorte de las libertades- lo cierto es que no tiene nada de extraño lo que nos está ocurriendo.

No se trata tan solo de una reacción popular de repulsa a los casos de corrupción como sistema inherente a la “democracia”, que se vende al mejor postor, a la mejor comisión, a la mayor facilidad de hacer dinero. Ya vemos que en Andalucía la corrupción no ha hecho estragos, como acaso se esperaba, porque allí el dinero robado se ha repartido entre los amigos y han sido muchos los beneficiados, mientras los corruptos surgidos al socaire del PP, se han beneficiado ellos mismos y se han dedicado a colocar sus ganancias en paraísos fiscales aprovechándose de su influencia burocrática.

No es lo mismo un Bárcenas que roba de la supuesta caja B del PP o un Rato que tira de “tarjetas black” sin necesidad, que un Chaves o un Griñan, ni siquiera Susana Diaz que ha estado en el “ajo” de todos los guisos  fraudulentos pero que no se han llenado los bolsillos, que se sepa. De modo que el mayor castigo ha sido para el PP, aunque el PSOE no puede decir que se haya ido de rositas en estas recientes elecciones.

Reitero que no se trata solo de corrupción. Están los recortes sociales, más o menos obligados por la crisis; está el resentimiento por las promesas incumplidas; está la prepotencia de una mayoría absoluta… que tan solo ha servido para castigar  las clases medias y, sobre todo, a los clases más débiles, mientras las “Sicab” florecían y las grandes sociedades, incluidos los bancos, no dejaban de hacer caja a medida que se abarataban los despidos y se rebajaban las cotizaciones sociales….

En fin, ahora vienen las Carmenas y las Colau y prometen acabar con los desahucios, pagar la luz y el agua a quien no puede costearselas, a castigar a los bancos propietarios de las viviendas que han dejado vacías los expulsados de ellas, sin darles ningún provecho social; las “okupaciones” de los “ni-nis” surgidos durante las inútiles reformas de la enseñanza….¿Y se quiere impedir que estos “antisistema” a la griega gobiernen? Claro, hay una razón: sus políticas sociales asustan a los inversores que ven peligrar sus ganancias.

Pero aquí hay que introducir un elemento de reflexión y responder a una pregunta crucial. ¿Qué se hizo con el dinero ganado en la época dorada de la burbuja inmobiliaria? ¿Cuántas personas adquirieron vivienda a unos precios exorbitantes porque los bancos daban créditos a porrillo en el marco de una ingeniería financiera que les permitía revender a buen precio sus hipotecas basura? ¿No es hora de que quienes se han beneficiado de la especulación inmobiliaria y del suelo, devuelvan a la sociedad parte de sus ganancias?

Y otra pregunta crucial: ¿Por qué huye el dinero de los inversores si no es porque sus pingües beneficios están en peligro? No quiero darle la razón –toda la razón- a las Carmenas y Colaus, pero es evidente, como ha puesto de manifiesto el Papa en múltples ocasiones, en especial en su exhoratación apostólica “Evangelii Gaidum”, que el sistema económico-financiero está podrido, que se ha levantado un monumento al dinero y que se ha olvidado –“descartado”- a los más débiles de la sociedad.

Y así vuelvo a la pregunta que me hacia al principio ¿Cómo es posible que se asienten los sistema autoritarios y antidemoráticos? Verán: la democracia no tiene la culpa de la injusticia que se comete en nombre de un liberalismo radical y especulativo Ya sé que para distribuir riqueza hay que generarla antes y que el capital es necesario para invertir y crear mas  puestos de trabajo. También sé que el derecho a la propiedad es una condición –como la libertad religiosa y política- inherente de la naturaleza humana. Pero si el sistema funcionara bien, si la riqueza se repartiera con equidad, no existirían ni las Carmenas ni las Colaus. Ahora estamos condenados a sufrirlas. Pues bien: a ver si aprendemos algo la lección, aunque no me abandona el temor de que, mientras tanto, se imponga la dictadura como sistema…