La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El modélico relevo en la monarquía

En estas horas se cumple el primer año de la abdicación del rey Don Juan Carlos en favor de su hijo, desde entonces Felipe VI. Aquel gesto supuso, como se ha visto en los últimos doce meses, un gran acierto. La nueva situación ha permitido que destaquen las aportaciones que don Juan Carlos hizo para que España recuperara la democracia. El  trabajo excelente de Felipe VI ha permitido que una inmensa mayoría de los españoles reconozca cordialmente a  la monarquía constitucional como un símbolo y un referente de la unidad de la nación. Nuestro actual rey ha propiciado con su labor, con sus palabras y con sus gestos un mayor aprecio por las instituciones, y eso es muy de agradecer.

El relevo en la monarquía y el trabajo de Felipe VI bien puede ponerse como ejemplo de una renovación institucional que está todavía por hacer. Esa renovación permitiría a España salir de una crisis de confianza en las instancias que articulan  la vida pública. En  muchos casos se trata  de un cambio de caras para dar paso a una generación más joven. Pero también es necesaria  una serie de reformas que permitan acercar a los ciudadanos a las referencias de lo público.  Sobre ellas, por desgracia, se cierne una importante sospecha. La vida pública española necesita palabras de verdad, gestos de encuentro que permitan reconocer el valor de los demás y una regeneración profunda.