La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Algo más que fallos en la comunicación

Los dirigentes del PP, entre ellos el propio presidente del Gobierno, han reconocido que uno de sus fallos ha sido el de la comunicación. Algo de eso hay, ya que las medidas adoptadas para afrontar las crisis se han vuelto como un “boomerang” contra el Gobierno, mientras se olvida que el PSOE, en la oposición, no ha podido proponer alternativas viables a los famosos recortes para ahorrar gasto y pagar la deuda contraída por su calamitosa gestión, por la sencilla razón de que no las tenían.

Ahora, lastrado por los casos de corrupción, el Gobierno trata es de recuperar el tiempo perdido para explicar, por ejemplo, que la reforma laboral fue imprescindible para impulsar la economía; que los recortes en el gasto público han sido la condición indispensable para atraer a los inversores y pagar las pensiones, etc. La consecuencia visible no solo ha sido el castigo en las urnas al PP sino la emergencia de un partido populista que exige al PSOE un giro radical a la izquierda para formar posibles coaliciones en autonomías y ayuntamientos, cuyo resultado será la inestabilidad institucional,  con la amenaza de desobediencia a las leyes que no les gusten.

Mucho tiene que moverse el PP para explicar lo que está en juego, para suscitar de nuevo la confianza entre los sectores medios de esta sociedad y para presentar un proyecto que no consista sólo en arreglar las cuentas, sino en una apuesta por la libertad y la solidaridad basada en la mejor tradición europea.