La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Los católicos y el nuevo tiempo político

Las elecciones del pasado domingo han provocado importantes alteraciones en el mapa político español, no sólo en lo que afecta a la alternancia de partidos sino también en la agenda de prioridades. Por un lado los españoles han pedido claramente una regeneración que ponga coto a la corrupción. Esto es algo en lo que se viene insistiendo desde la Iglesia en los últimos tiempos. También podría señalarse la preocupación compartida de prestar más atención a las víctimas de la crisis. Según hacía público esta semana el INE, la tasa de personas en riesgo de pobreza ha aumentado hasta el 30% de la población, que a menudo no tiene otro lugar al que acudir que las parroquias. No hay sector social o político que no haya expresado reconocimiento a esta labor social de la Iglesia, a la que sin embargo, muchos insisten en presentar como si fuera una especie de contrincante político.

Un nuevo laicismo parece abrirse paso entre los nuevos y los viejos partidos. Se cuestiona la asignatura de religión, los conciertos escolares, o se descalifica cualquier pronunciamiento de la Iglesia en defensa del derecho a la vida o la familia. Por eso es especialmente importante hoy saber comunicar que los católicos no defienden ningún régimen de privilegio, sino únicamente poder vivir y comunicar su fe con libertad y en la plaza, trabajando codo a codo con cualquiera para promover una sociedad más justa y fraterna para todos.