La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El PSOE, ante su propio espejo

La propuesta de Esperanza Aguirre de dejar el gobierno del ayuntamiento de Madrid al PSOE, abre un interesante debate postelectoral. La idea de Aguirre, ganadora de las elecciones a la alcaldía, es impedir que sea alcaldesa la candidata que encabeza la izquierda radical bajo el patrocinio de “Podemos”. Esta propuesta plantea al partido socialista el reto histórico de elegir lo que más conviene a los intereses de España. La respuesta inmediata del PSOE ha sido una rotunda negativa a pactar con el PP, ya que su único objetivo parece ser desalojar al centro-derecha a cualquier precio.

Sin embargo, una presumible alianza entre el PSOE y Podemos tiene un significado muy claro: la radicalización del socialismo hacia posturas de extrema izquierda, con el riesgo, incluso, de ser fagocitado por quienes de verdad se han convertido en los referentes de una izquierda que reniega de la transición y busca un nuevo proceso constituyente. En otras palabras, Aguirre ha puesto al PSOE ante el espejo de la nueva realidad del mapa electoral español: o bien se ve reflejado en el radicalismo rupturista y demagogo de Podemos o bien reafirma su fidelidad a las instituciones democráticas que el populismo quiere erradicar. La consecuencia inmediata sería la huida de las inversiones extranjeras y la paralización de proyectos pensados para crear decenas de miles de empleos, sin que de nada haya valido el esfuerzo por generar confianza entre los inversores y sacar al país de su peor crisis económica. Lo cual no quiere decir que el propio PP deba también mirarse al espejo y emprender sin dilación la regeneración interna que muchos barones le exigen.