La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

María, sabiduría de Dios

Julia MerodioJulia Merodio

 Esta es la hora en que rompe el Espíritu el techo de la tierra, y una lengua de fuego innumerable purifica, renueva, enciende, alegra las entrañas del mundo.(Liturgia de las horas)

       Hemos llegado a Pentecostés. Festividad que, con alegría, celebraremos el próximo domingo.

Por estar ubicada en Mayo llevamos ya varias semanas orando con María. Sin embargo, cuando nos hemos parado para asimilar tantas virtudes como adornaban su alma, nos ha resultado más cercano situarnos en el Magníficat o en algún trozo de evangelio que hablase de ella, que verla recibiendo el Espíritu –junto a los apóstoles- en Pentecostés.

Resulta fácil descubrir, a la Madre, en la Cueva de Belén, en las bodas de Caná o al pie de la Cruz, pero resulta insólito encontrarla recibiendo los dones del Espíritu Santo –el día de Pentecostés- y sin embargo, nadie como ella fue capaz de recibirlos, de vivirlos y de experimentarlos con tanta profundidad. Por eso, me ha parecido que, la Fiesta de Pentecostés, sería un buen momento para volver a ofreceros uno de ellos. Eligiendo para esta ocasión:

El Don de Sabiduría.

Dice un autor que, el Don de la Sabiduría es el “buen gusto por las cosas de Dios” y me parece tan acertado que creo, que esa fue la clave por la que María pudo llenar de sentido todo lo que hacía.

Ella era capaz de gustar las cosas de Dios, de saborearlas, de saberlas mirar con los ojos del corazón. De ahí que fuese capaz de agradar, de sufrir, de disfrutar, de discernir…

A María la marcaba el saber conjugar: la espontaneidad con Dios y la familiaridad con la gente. María, sabía –como nadie- llevar a su entorno la alegría y la confianza hechas vida. Y ahí estaba, poniendo en funcionamiento su sabiduría –aunque ni siquiera fuese consciente de ello- allí estaba ella dando siempre sabor: Buen Sabor.

¡Qué poco saben de esto las personas de nuestro mundo!

Hoy se lleva otro tipo de sabiduría: la que da prestigio y hace crecer la cuenta corriente; la que embota los sentidos y endurece el corazón. Hoy hemos cambiado:

  • La Sabiduría: don de saber gustar; por la sabiduría del consumismo.
  • La Sabiduría: don de disfrutar; por la del ruido que intoxica.
  • La Sabiduría: don de respetar; por la de “subir” pisando a los demás.
  • La Sabiduría: don de saber reposar; por la del mundo de las prisas.

Queriendo hacer lo que nunca hacemos y llegar a donde nunca llegamos.

Ciertamente es una triste manera de vivir, el estar continuamente desconformes con nuestra realidad y buscando algo que supere a lo que ya hemos vivido.

Vamos a pararnos, en esta festividad de Pentecostés, -ubicada en el mes dedicado a la Madre- para observar cuál es nuestra realidad, pidiéndole con fuerza, al Espíritu Santo a través de María, este valioso, Don de la Sabiduría.

Esa sabiduría escondida a los sabios de la tierra, esa sabiduría que nos liberé de prejuicios, de presunciones, de querer sobresalir, de vivir para el tiempo… Esa sabiduría que nos lleve a gustar de Dios. Esa sabiduría capaz de transformar nuestra vida haciéndonos capaces de compartir todos nuestros dones con los demás.

 De esa Sabiduría de la que nos dice el Papa Francisco, que consiste: en ver todo con los ojos de Dios.