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Persecución en Oriente Medio. “He visto las peores formas de persecución”

 

Edgardo Calvente

Los ataques extremistas contra los cristianos en Oriente Medio se han intensificado en el último año ante el avance del terror del Estado Islámico. El seminarista católico Remi Marzina Momica, relata a EWTN News, cómo ha vivido este horror que lleva al martirio a miles de cristianos.

Remi Marzina Momica es un seminarista sirio-católico que actualmente estudia en su último año de Teología en el Al-sharia seminario en Harissa (Líbano). Anteriormente estudió en el seminario de San Efraín en la ciudad de mayoría cristiana de Qaraqosh, ahora bajo el control del autoproclamado Estado Islámico. Tuvo que huir de allí cuando los milicianos atacaron la ciudad en agosto del año pasado, obligando a los habitantes a convertirse al Islam, pagar un fuerte impuesto o enfrentarse a la muerte. Muchos de ellos lograron huir.

Antes de ser obligados a abandonar Qaraqosh, Momica y su hermana resultaron heridos de gravedad en el ataque a unos autobuses que transportaba a 1.500 estudiantes universitarios, principalmente cristianos, de las llanuras de Nínive a la Universidad de Mosul.

“Esos estudiantes, buscaban una educación, un simple derecho del ser humano”, relata el seminarista, cuando dos bombas explotaron al pasar por un puesto de control conjunto de soldados estadounidenses, iraquíes y kurdos.

Los detalles del incidente “quedarán grabados para siempre en mi mente”, dijo. Parte de su rostro quedó deformado, requiriendo hasta nueve cirugías, hiriendo gravemente a su hermana y a cerca de 100 estudiantes. Las únicas palabras que pudo pronunciar antes de la explosión fueron: “Oh, Madre María, ayúdanos!”.

Los bombardeos continuaron después del incidente del autobús, en concreto contra una iglesia, que causó la muerte a sus dos sacerdotes y a la mayoría de la congregación. La sangre de los inocentes cristianos que murieron durante el ataque a la iglesia “era una prueba de amor a nuestro Señor Jesús, quien fue perseguido y quiso morir en la cruz por la única razón del amor”, dice el seminarista.

A pesar de la gravedad y la frecuencia de los ataques contra los cristianos en Irak, Momica destaca que la peor persecución fue el comienzo del asedio a Mosul.

Los cristianos de Mosul, que no tenían “ninguna intención de negar a Jesús, ni de pagar el impuesto que exigían los terroristas”, huyeron a Qaraqosh, anteriormente conocida como la “capital cristiana” de Irak.

Cuando empezó el ataque a Qaraqosh, la población empezó a huir, pero “los medios de transporte no eran suficientes, por lo que la mayoría de la gente tuvo que escapar a pie, caminando durante mucho tiempo por caminos rocosos, entre insectos… y con multitud de bebés y niños”, relata.

En esa situación límite, sin el alimento, agua o la protección contra el calor, asegura que “los cristianos fueron alimentados con la comida de la creencia, con el amor de Dios”.

Cuando, gran parte de las 100.000 personas que huyeron de Qaraqosh, llegó a la ciudad iraquí de Erbil, esa noche “comenzó la lucha por la supervivencia”. Los desplazados se quedaron a dormir en las calles, en los parques públicos y en las iglesias, ya que nadie le abrió las puertas para ellos”, recuerda con gran pesar, mientras asegura: “He visto las peores formas de persecución”.