La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El marco de convivencia de las religiones

Alandalus--644x362El Arzobispado de Madrid y la Fundación Albrigth han hecho público un manifiesto sobre los conflictos y guerras que asolan a gran parte del mundo en el que se dice: » Los medios de comunicación están llenos de noticias que se refieren a crímenes y destrucción. Muchas poblaciones sufren graves crisis humanitarias causadas por estos conflictos.

En este contexto, las religiones, incluyendo el Cristianismo, el Islam y otras, que por su naturaleza deberían contribuir a la creación de un clima de paz y tolerancia, son manipuladas por ciertos círculos en beneficio de sus oscuros intereses o de planteamientos erróneos que se alejan de su letra y de su espíritu.

Algunos grupos terroristas llevan a cabo en algunos países de Oriente Medio y de todo el mundo crímenes odiosos en nombre de la religión, incluyendo asesinatos, destrucción de lugares de culto cristianos y musulmanes, tanto sunníes como chiíes, y utilizan una retórica sectaria con el fin de dividir a esos países en base a líneas confesionales bajo la excusa de que las diferentes comunidades no pueden convivir entre sí. En otras ocasiones, las religiones son utilizadas para legitimar sistemas opresivos o situaciones sociales insoportables pese a que los mismos son objeto de un claro rechazo por parte de aquellas.

Sin embargo, las doctrinas del Cristianismo y el Islam son claras y ponen de manifiesto que no hay en ellas ningún resquicio que permita algún tipo de justificación a tales comportamientos. En el Islam, el Sagrado Corán dice: “No cabe coacción en la religión. La buena dirección se distingue claramente del descarrío”. (2:256) “No es igual obrar bien y obrar mal. ¡Repele con lo que sea mejor y he aquí que aquél de quien te separe la enemistad se convertirá en amigo ferviente!” (41:34).

En le Cristianismo, el Señor Jesús llama bienaventurados a los que trabajan por la paz (Mateo 5, 9), y el Concilio Vaticano II enseño que la libertad religiosa es un derecho fundamental de toda persona humana: “Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos” (Dignitatis humanae, 2).

De este modo, es de la mayor importancia que los líderes religiosos, en especial los musulmanes y cristianos, recuerden a sus comunidades la realidad y autenticidad de estas enseñanzas y busquen acuerdos con las distintas creencias e ideologías con el fin de cooperar todos juntos en la defensa de los valores humanos básicos y en especial de aquellos que promueven la paz, el respeto mutuo y la creación de una sociedad justa y pacífica.

Finalmente, los firmantes llaman a los creyentes de todas las religiones a luchar para erradicar fenómenos como la explotación laboral, la exclusión social, la marginación económica de amplias capas de la población del mundo y otros fenómenos similares que encierran en sí mismos un tipo de violencia menos visible pero igualmente perversa.

Por último, creemos que el marco de convivencia creado por la Constitución y el ordenamiento jurídico español, con sus distintos acuerdos con la Iglesia católica y otras confesiones, han creado un buen marco de convivencia entre las distintas confesiones y consideramos necesario profundizar en el desarrollo de este marco en interés de toda la sociedad.