La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La decisión del Ejecutivo español de mantener la legislación en materia de derecho a la vida del concebido y no nacido, en los parámetros legales establecidos durante el Gobierno Zapatero ha causado desconcierto y decepción. Está claro que son las instituciones políticas las que deben reconocer, proteger y garantizar legalmente los derechos fundamentales, pero no lo es menos que la sociedad tiene una gran responsabilidad  al respecto.

Al derecho a la vida le corresponde el deber recíproco de su conservación, protección y fomento. Es precisamente el cumplimiento de este deber el que debe movilizar socialmente a todos los ciudadanos y asociaciones civiles comprometidas con la cultura de la vida. En este sentido, la Fundación Red Madre ha lanzado una campaña con el lema Ayúdame a nacer, cuyo objetivo es atender a 10.000 mujeres que necesitan hacer frente a los primeros gastos de sus hijos recién nacidos y llevar a término su embarazo en circunstancias más favorables.

 

Ni la decepción ni la indignación sirven de nada, si no se materializan en compromisos tangibles. Por eso, si la legislación española no favorece la maternidad y abandona a las mujeres embarazadas en situación de riesgo, la sociedad debe movilizarse para construir un contexto a favor de la vida. Solo así puede empezar a cambiar el curso de los acontecimientos..