La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La sociedad tiene necesidad de la rica experiencia de los ancianos, afirma el Papa en una parroquia romana

OSSROM22214_ArticoloAl visitar en la tarde del V Domingo de Pascua, la parroquia romana de Santa María Regina Pacis, en Ostia, el Papa Francisco,  antes de celebrar la Santa Misa,  se detuvo a saludar a la comunidad de las Hermanitas de Jesús de Charles de Foucauld, denominada ‘Fraternidad del parque de atracciones’, porque viven en roulouttes. Luego, mantuvo un encuentro con los enfermos, los ancianos, los jóvenes y las familias, que han bautizado este año a sus hijos.

En su homilía, el Papa reiteró que «si nos alejamos y no permanecemos en el Señor: somos cristianos sólo de palabras, no de vida. Somos cristianos, pero muertos, porque no damos fruto, como los sarmientos separados de la vid».

«Cuando en una comunidad, los ancianos no reciben cuidados, esa comunidad no anda bien, falta algo»

El primer momento estuvo dedicado a los que sufren y a los ancianos. El Obispo de Roma reiteró que la sociedad tiene necesidad de la riqueza y de la profundidad de la experiencia de las personas mayores:

«Los ancianos tienen la experiencia de la vida y nos dan también la memoria, la memoria de nuestro pueblo, la memoria de la familia. Es tan importante caminar con una memoria. Y los enfermos se asemejan tanto a Jesús: sufren como Jesús y llevan la cruz de Jesús.

‘Señor dame la alegría’, alentó a rezar el Santo Padre respondiendo a preguntas de los jóvenes. «No hay que tener cara de tristeza, de melancolía. Eso no hace bien. La alegría de una persona que sabe ver siempre lo positivo de la vida y ofrece eso positivo a los demás. La alegría, que sólo Dios puede dar, es un don. Y debemos pedir la alegría. La alegría es un don del Espíritu Santo»:

«La alegría no se compra en el mercado. La alegría no te la dan porque ganaste en un juego de un parque de atracciones ¡No! La alegría es un don, es un regalo del Espíritu Santo y debemos pedirla. ¡Siempre una sonrisa! Pero que sea natural ¡no de cartón! ¡que salga del alma!»

Antes de despedirse el Papa hizo hincapié en la importancia de permanecer en Jesús, de forma real y coherente, como quiere el Señor:

«Jesús es bueno, nos invita a permanecer en Él. Nos fortalece si resbalamos en los pecados – todos somos pecadores – Él nos perdona, porque es misericordioso. Él quiere dos cosas: que permanezcamos en Él y que no seamos hipócritas. Con ello, la vida cristiana va adelante. Rezar al Padre, cuidar a los enfermos, ayudar a los pobres, tener la alegría del Espíritu Santo».