La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Estadistas y gobernantes

Uno de los objetivos más perversos de la llamada “ideología de género”, abrazada con todo entusiasmo por los partidos de la izquierda, es la demolición paulatina de la familia tradicional como palanca para destruir la cultura de humanismo cristiano como fuente de civilización. Decía ayer el presidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco, que ya es hora de que en España se supere la anomalía histórica de que ninguna institución pública se ocupe de apoyar a la maternidad y la familia. Con evidente sentido de la oportunidad, el citado Foro, junto a la pujante Red Madre, se plantaron en el Congreso para entregar a los partidos políticos un programa de hasta 150 medidas destinadas a ayudar a las familias así como a la maternidad. El principal objetivo es, por supuesto, sensibilizar a las fuerzas políticas sobre uno de los grandes dramas que están minando a la sociedad al margen de una crisis que tan solo se ha enfocado en la lucha contra el paro.

Pero, además, se pretende alertar a la opinión pública sobre las consecuencias de una sociedad despreocupada por un futuro donde la mayoría de la población va a estar compuesta de jubilados y pensionistas, sin tener asegurado el relevo generacional. Bien se sabe que buena parte del previsible suicidio social tiene su origen en el aborto libre, incorporado a la lista de nuevos “derechos humanos” inventados por el progresismo. Pero si a ello se añade el abandono de la familia y de las mujeres embarazadas, el drama se hace aún más acuciante. Hoy más que nunca cobra plena actualidad una de las frases más conocidas del canciller Bismarck, fundador del Estado moderno de Alemania, quien sabía distinguir claramente entre los políticos que solo piensan en las próximas elecciones y los estadistas que piensan en las próximas generaciones. Y resulta más que evidente que en España hacen falta estadistas que piensen en el futuro más que en juegos malabares para gobernar el presente…