La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Pastores, no funcionarios

En una celebración que ya se ha convertido en toda una tradición, el Papa Francisco ha ordenado este domingo en la Basílica de San Pedro a un grupo de sacerdotes. En esta ocasión han sido ordenados 19 nuevos presbíteros, en una celebración que comenzó Juan Pablo II en 1993 y que, desde entonces, se repite cada año en el cuarto domingo de Pascua, coincidiendo con la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

Con su habitual capacidad para expresar de forma directa y sencilla las cuestiones esenciales, el Papa Francisco nos ha recordado que hemos venido para servir y no para ser servidos. Dirigiéndose especialmente a los nuevos ordenados, el Papa ha trazado el perfil de aquellos que son llamados a entregar su vida a Dios como sacerdotes. Ellos son quienes, en la parte que les corresponde, deben transmitir a todos con alegría la palabra de Dios; quienes han de santificar en nombre de Cristo; los que introducirán a los hombres en el Pueblo de Dios por el Bautismo y los que perdonarán los pecados  en nombre de Cristo y de la Iglesia.

Por eso el Papa ha hecho especial hincapié en que no se cansen nunca de ser misericordiosos, que sean mediadores y no intermediarios, y que, precisamente a ejemplo del Buen Pastor, sean pastores y no funcionarios.  En medio de una sociedad que en ocasiones les ridiculiza y que, en buena parte entregada a la mundanidad, no comprende ni la naturaleza ni la misión de la misma Iglesia, los sacerdotes están llamados a ser signo, también de contradicción, y verdaderos testigos del Evangelio.  Ahora, en tiempos recios, necesitamos más si cabe su testimonio y que, como les ha dicho el Papa, vivan con alegría perenne y ejerciendo siempre la verdadera caridad, al servicio de los que más lo necesitan.