La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La aportación de la Iglesia ante la crisis

La Conferencia Episcopal presenta mañana un importante documento sobre las consecuencias de la crisis económica, en un momento marcado además por el drama de los naufragios de inmigrantes que tratan de llegar a Europa. La respuesta de los Jefes de Estado y de Gobierno europeos está «lejos de plantear una solución efectiva», según ha lamentado Cáritas. La máxima y casi única prioridad de la UE sigue siendo el control de las fronteras, sin que parezca importar demasiado el drama de quienes escapan de la miseria, o de forma creciente, de las guerras y la persecución del fundamentalismo islámico.

Como decía el lunes el cardenal Blázquez, al inaugurar la Asamblea Plenaria de la CEE, la Iglesia no puede limitarse a una explicación y denuncia de las causas de la crisis en términos económicos, sino que quiere ir al fondo de una crisis que, en primer lugar, es de tipo moral y religioso, ya que su orígenes el culto idolátrico al dinero. La Iglesia, decía el nuncio, monseñor Fratini, no mira la pobreza con los ojos del sociólogo ni los del político, sino con una mirada que ve en la persona necesitada al mismo Jesucristo. Esa mirada es la mejor aportación posible de los cristianos a una sociedad más justa y humana, en la que se respete la dignidad de cada ser humano. El cardenal Blázquez pedía únicamente dos cosas: libertad para que la Iglesia pueda presentar con respeto sus propuestas a la sociedad, y coherencia de los católicos en el modo de vivir su fe en sus respectivos ámbitos.