La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

De la guerra de frases a la frase definitiva

Manuel Cruz

En toda campaña electoral, ya se sabe: todos van en busca de la frase definitiva que deje K.O. al contrario –o contrarios- en esa reyerta dialéctica que retrata más a los insultantes que a los insultados. Después tendrá que haber acuerdos, pero el estigma ya ha dejado su huella.

Decía este sábado el ilustre candidato socialista a la alcaldía de Madrid que “el PP es como el gas sarín: mata poco a poco”. Cosas de la libertad de expresión que concede inmunidad a los políticos. El PP, como es natural, no se da por enterado porque, en definitiva, este don Antonio Carmona al que podría darle un infarto si no gana las elecciones, también dejó otras  perlas en el mitin correspondiente. Veamos:

“Cuando los socialistas se levantan, la pobreza desaparece…” Cuando los socialistas se levantan, la corrupción se pone de rodillas”, (¿Lo diría por los Eres fraudulentos?) Como al PP le falta ingenio dialéctico -¡esa derecha acomplejada!- nadie ha salido todavía ofreciéndole a Carmona otras frasesitas. Por ejemplo: “Cuando los socialistas se levantan, España se pone de rodillas”. O esta otra: “Cuando los socialistas se levantan, se pudre Andalucía”. Y así se podría seguir: “Cuando los socialistas se levantan, los niños pueden morir en el vientre de sus madres en defensa de la libertad” o “Cuando los socialistas se levantan, los terroristas pueden frotarse la manos”. And son on… Se me ocurre otra que me trae a la memoria aquella campaña de los “Cien años de honradez” que puso en marcha el ahora desahogado Felipe González y que el humorista Ramón, con su perspicacia de ferroviario, sepultó con una viñeta publicada en “Pueblo”: “Cien años de honradez… y cuatro de ayuntamientos”. La basura de la corrupción empezaba ya a ensuciar España. Hoy podría el PP endosársela a Carmona: “¡Cien años de honradez y treinta de gobierno andaluz!”

Pero el PP está en lo suyo, en repetir la cantinela electoral de la recuperación económica, que podría resumirse así: “Si los socialistas se levantan, volveremos a la miseria”. Y las encuestas preguntan una y otra vez: “¿Es suficiente la mejora de la economía para que vuelva a ganar el PP? Ahí está la madre del cordero. Algunos dirigentes del PP, empezando por Mariano Rajoy, claro, están convencidos de que así será, que los votantes de ayer, que dudan hoy o se han pasado ya a “Ciudadanos”, volverán a confiarles el Gobierno del país. Otros, en cambio, como la “díscola” Esperanza Aguirre, prefieren hablar de ideología: “!Menos números y más liberalismo¡”, parece gritar.

La ideología, ¡ay! ¡Pero si el PP es un cóctel de ideologías: democristiana, liberales, humanistas, conservadores, “progres” y hasta mediopensionistas, que diría algún tertuliano en vena! Por cierto que doña Esperanza ya conquistó el “hit parade” de las frases en la anterior campaña electoral. ¿Se acuerdan de aquello de «Cuando un socialista dice cómo crear empleo, es como si Paris Hilton dijera cómo se fundan conventos»? Dejémoslo ahí.

También se habla de “valores” porque nadie quiere ya referirse a las virtudes humanas. Pero ¿qué valores aporta el PP a la contienda electoral? , podrán preguntarse algunos. ¡Hombre, sí: esa busca afanosa de consensos imposibles… para llevar adelante una imposible reforma la ley del aborto. Pero ¿no tiene el PP mayoría absoluta? ¿Para qué busca el consenso, a sabiendas de que todo el mundo le da la espalda y prefiere dejar las cosas como están? Bueno, pues ahí está, hasta último minuto, ese empeño en una flagrante contradicción que, ahora, trata de maquillar con un leve retoque para que las adolescentes no aborten sin el consentimiento paterno y para dejar de considerar el aborto como un derecho. Algo es algo, bien es verdad, aunque es notorio que  donde no hay consenso ¡es en el seno mismo del PP!

Habría que preguntarse quien elaboró el programa que le dio esa mayoría que ha gestionado a su aire durante casi cuatro años. Y, sobre todo, quien lo leyó, aparte del electorado. ¿Lo suscribió la ínclita Celia Villalobos? ¿Lo aconsejó el no menos ínclito Pedro Arriola, marido de la señora sorprendida en pleno ejercicio de ludopatía en el hemiciclo?

De los demás partidos o partidillos, apenas vale la pena ocuparse. Que si Ciudadanos ha copiado el programa de Podemos. Que si Podemos se está cambiando de chaqueta para pactar con el PSOE… Aclaremos que todo esto no es más que un juego electoral. Todo el mundo sabe que a partir del 24 de mayo, España será diferente y que alguien tendrá que pactar con alguien para gobernar ayuntamientos y comunidades autónomas… como ensayo general de lo que ocurrirá cuando el señor Rajoy toque la trompeta de Jericó y disuelva el muro del Parlamento, donde, por cierto, todavía quedan por debatir algunas leyes esenciales, entre ellas el Presupuesto de 2016. La pregunta definitiva es: ¿Servirá de mucho todo lo que el PP ha sacado hasta ahora en el Boletín Oficial y sacará adelante con su mayoría? “Cuando gobernemos los socialistas, anularemos todas las leyes aprobadas por el PP”, repite ese simpático y sonriente Zapatero bis que se llama Pedro Sánchez. Es la frase definitiva, la auténtica, la que encierra toda la ideología del PSOE y que debe tener muy en cuenta el electorado. Sobre todo el enfadado con el PP.