La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
el error es del mundo de los adultos, del sistema que hemos construido...

Los hijos nunca pueden considerarse un error», afirma el Papa

AP2803317_Articolo“Pensemos en los hijos no deseados o abandonados, en los niños de la calle, sin educación ni atención sanitaria, en los chicos maltratados, a los que les roban su infancia y su juventud… Es una vergüenza para la sociedad y un grito de dolor dirigido directamente al corazón del Padre” expresó el Obispo de Roma ante multitud de fieles y peregrinos llegados a la plaza de san Pedro para la Audiencia general.

Retomando la catequesis sobre la familia el Papa dijo en esta ocasión que muchos niños sufren una “historia de pasión”, que un niño nunca puede ser considerado un error. “El error es del mundo de los adultos, del sistema que hemos construido, que genera bolsas de pobreza y violencia, en las que los más débiles son los más perjudicados”.

Francisco afirmó que los niños son responsabilidad de todos, que los padres no deberían sentirse solos en su tarea, que la estabilidad social y la promoción de la familia, la ausencia de delincuencia y la posibilidad de un trabajo digno… contribuyen, sin duda, a asegurarles un hogar, para después asegurar que “tratándose de los niños, ningún sacrificio es demasiado costoso”.

“Podemos estar seguros de que Dios no se olvida de ninguno de sus hijos más pequeños” dijo, y recordó que Jesús los trató con especial predilección”. También, aseguró que la Iglesia “siempre ha transmitido a los niños y a sus familias la bendición del Señor, poniéndose a su servicio con solicitud maternal y defendiendo con decisión sus derechos”.

El Sucesor de Pedro concluyó invitando a pedir a Dios “que nunca más tengan que sufrir los niños la violencia y la prepotencia de los mayores”.

Síntesis de la catequesis pronunciada por el Papa en español:

Queridos hermanos y hermanas:

Retomamos hoy las catequesis sobre la familia, hablando de los niños, muchos de los cuales sufren, desgraciadamente, auténticas “historias de pasión”.

Pensemos en los hijos no deseados o abandonados, en los niños de la calle, sin educación ni atención sanitaria, en los chicos maltratados, a los que les roban su infancia y su juventud… Es una vergüenza para la sociedad y un grito de dolor dirigido directamente al corazón del Padre.

Un niño nunca puede ser considerado un error. El error es del mundo de los adultos, del sistema que nosotros hemos construido, que genera bolsas de pobreza y violencia, en las que los más débiles son los más perjudicados. Los niños son responsabilidad de todos: los padres no deberían sentirse solos en su tarea. La estabilidad social y la promoción de la familia, la ausencia de delincuencia y la posibilidad de un trabajo digno… contribuyen, sin duda, a asegurarles un hogar. Tratándose de los niños, ningún sacrificio es demasiado costoso. Y entendámoslo bien: con los chicos no se juega.

Podemos estar seguros de que Dios no se olvida de ninguno de sus hijos más pequeños: sus ángeles están viendo continuamente su rostro en el cielo. Jesús los trató con especial predilección, imponiéndoles las manos y bendiciéndolos; además dijo que, de ellos y de los que se hacen como ellos, es el Reino de los cielos. La Iglesia, por su parte, siempre ha transmitido a los niños y a sus familias la bendición del Señor, poniéndose a su servicio con solicitud maternal y defendiendo con decisión sus derechos.

Saludo a los peregrinos de lengua española venidos de España, Argentina, México y otros países latinoamericanos. Queridos hermanos, pidamos para que nunca más tengan que sufrir los niños la violencia y la prepotencia de los mayores. Muchas gracias.