La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

‘#147notjustanumber’, el hashtag para recordar a cada una de las víctimas del atentado en la Universidad de Garissa

fotonoticia_20150407114807_260_000_000_103_317El número 147 representa a cada una de las víctimas que murieron en el atentado en la Universidad keniata de Garissa. Con ese número se ha puesto en marcha un movimiento a través de la red social Twitter en el que se quiere reivindicar: el nombre y la imagen de los estudiantes asesinados el pasado 2 de abril, día en el que cinco hombres armados del grupo terrorista somalí al-Shabaab entraron en la Universidad keniana y mataron a un total de 147 estudiantes.

Los hashtag que concentran el dolor de los kenianos, de muchos africanos y de bastantes habitantes del resto del planeta surgieron este pasado sábado en la cuenta de Twitter de Ory Okolloh, una de las gurús de las redes sociales y las TIC más reconocidas dentro y fuera de su continente.

Ory lanzaba un reto a sus seguidores y la tuitosfera para contrarrestar la invisibilidad de los africanos muertos frente a los muertos europeos en tragedias como la de German Wings o el asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo. Su desafío era poner nombre a las víctimas, una a una. Reconocer su existencia, llorar su muerte, denunciar la barbarie. Escritores como Alain Mabanckou o músicos como Angélique Kidjo se han pronunciado sobre la tragedia desde la solidaridad y el dolor, mientras la red se trufaba de imágenes de chicos jóvenes, risueños, pensativos, esperanzados, llenos de vida y ahora acribillados a tiros o machetazos.

También lo han hecho activistas como Maureen Agena o Nnenna Nwakamna, decenas de periodistas del continente y especializados en él y un puñado de políticos africanos no demasiado ostentoso, entre los que destaca el recién elegido presidente nigeriano,Muhammadu Buhari.

A los hashtag mencionados se unen otros como  #AfricanLivesMatter y la denuncia cada vez más airada a los dirigentes del continente (personificada singularmente en la figura del presidente beninés, Yayi Boni), deseosos de sacarse una foto en las manifestaciones de París bajo el cartel de #JeSuisCharlie, pero mucho más lentos a la hora de expresar solidaridad frente a las muertes provocadas por Boko Haram o la tragedia de Garissa.