La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Pero ¿qué pasa en Yemen?

 – Usted que se conoce bien el mundo árabe, ¿me puede explicar en un par de minutos lo que está pasando en Yemen y por qué la Liga Árabe se ha decidido a intervenir en ayuda de uno de los bandos? Luego le preguntaré que va a pasar…

– Me extraña que se preocupe usted por esta nueva guerra en Yemen y no preste demasiada atención a lo que está pasando en España en este año electoral… Pero, en fin, lo de Yemen no es demasiado difícil de entender, aunque casi nada tiene explicación racional de lo que ocurre en este intrincado mundo árabe-islámico. Pero vayamos al grano. Yemen está en guerra desde los años sesenta, cuando el mundo árabe estaba dividido entre “conservadores” y “progresistas” (¡no caiga en la tentación de hacer paralelismos con la política española ni con la europea!) según las alianzas que surgieron en plena guerra fría. En esa época, el bando “progre”, sustentado por la Unión Soviética, no dejaba de urdir estrategias para mandar a los judíos al mar mientras el bando “conservador” liderado por la Arabia Saudita gobernada por el rey Saud, procuraba no meterse en demasiados líos a propósito de Israel con tal de mantener su alianza política y comercial con Estados Unidos.

– ¿Y bien…?

– Pues que en esa época, Yemen fue el escenario de los enfrentamientos entre los dos bandos: uno que apoyaba la monarquía yemení y otro que ayudaba a una minoría republicana que quería derribarla. Al final, si es que se puede hablar de “final”, ganaron los conservadores entre otras razones porque los “progres” que formaban el llamado “frente del rechazo” a Israel –es decir, Egipto, Siria e Irak- fueron derrotados por Israel, de una forma casi definitiva, en junio de 1967, en la famosa “guerra de los seis días”. Puede decirse que el mundo árabe cambió a partir de ese momento: del nacionalismo fracasado se pasó al islamismo… El humillado presidente egipcio Gamal Abdel Naser, que perdió el Sinaí, quiso dejar el poder, pero tuvo que volver ante la presión popular convertido ya en una sombra de sí mismo. La Siria del dictador Hafez el Asad perdió a su vez los Altos del Golán y en Irak impuso su dictadura Saddam Husein, pero ya sin pensar más en Israel como objetivo militar. Recuerde que, tras la muerte de Naser, vinieron los primeros acuerdos de Camp David, una vez que el desgraciado de Anuar Es Sadat deshizo la alianza con la URSS y los “progres” de ayer volvieron suplicantes su mirada a Estados Unidos e incluso a Israel.

– -Y mientras tanto, en Yemen…

– Pues Yemen, que entonces estaba dividido en dos Estados, Yemen del Norte y Adén, se reunificaron para… enfrentarse en una guerra civil que, con sus altibajos, dura hasta hoy.

– Pero ahora se habla de un choque religioso-politico-militar entre chiies y sunníes, es decir, la histórica guerra desencadenada como consecuencia de la división entre los musulmanes que suscitó la sucesión del profeta Mahoma.

– Si, claro. Ahora, los opositores al sistema parlamentario que apenas ha funcionado, son los huzíes, una rama del chiísmo apoyada por Irán, mientras que el presidente más o menos legítimo, es un sunní que se ha refugiado en Riad y ha pedido la ayuda de Arabia Saudita, el eterno rival de Irán, que apenas ha tardado 24 horas en movilizarse para mantener su hegemonía en la Península Arábiga. Aquí entramos ya en otra pugna estratégica que va más allá de las fronteras “religiosas”…

– Explíquese.

– Pues verá: esta nueva guerra, en la que ha decidido entrar la Liga Árabe con el apoyo de todos los emiratos, Egipto, Jordanía y hasta Marruecos, se desencadena en el momento preciso en que está a punto de alcanzarse a un acuerdo entre las seis grandes potencias e Irán, a propósito del programa nuclear de este último. No parece que ese acuerdo vaya a ser inminente porque, incluso, habría que desarrollarlo en los próximos meses. Pero los saudíes –como le ocurre a los israelíes, qué curioso- desconfían por completo de los iraníes y temen que las potencias occidentales, Rusia incluida, se dejen engañar por el régimen de los ayatolás y se llegue a un acuerdo que, tarde o temprano, lo convertiría en una potencia nuclear. Aquí, lo llamativo, como antes le insinuaba, es que los intereses de Israel y de los países árabes, que antes querían destruirlo, coinciden plenamente. Ahora, la gran amenaza regional es Irán. De ahí que Arabia Saudita y la Liga Árabe se hayan puesto el parche antes de que le salga el grano, lanzándose a la guerra contra un grupo minoritario de chiíes yemenitas. A todo lo cual se añade otro elemento interesante: que Yemen se ha convertido en los últimos años, en el cuartel general del grupo terrorista “Al Qaída”, que también amenaza con desestabilizar a la “conservadora” Arabia Saudita.

– Pero ahí pasamos un terreno superpantanoso. Si los yihadistas son todos ellos sunníes ¿cómo es que no se alían todos contra el enemigo común, Irán?

– ¿Y quien dice que en el fondo, están más o menos de acuerdo? Porque ¿qué ha hecho Arabia Saudí para luchar contra el yihadismo? Muy al contrario, ha respaldado, junto con Catar, la expansión del Estado Islámico, con tal de que caiga el dictador sirio Bachar el Asad y, por supuesto, no le tienen ninguna simpatía al Irak de mayoría chiíta, ambos apoyados por Irán. Lo llamativo es que ese “yihadismo” terrorista amenaza tanto al mundo occidental como a los regímenes árabes ultraortodoxos, como son los saudíes así como por los que han optado por la democracia, como Túnez y Egipto.

– Pero esto es un lío que hay quien lo entienda…

– No le llevaría yo la contraria. Pero usted quería que le aclarase algo lo de Yemen y si entramos en el “lío” como usted lo llama, la “liamos” de verdad. Llevamos siglos tratando de entender a los árabes y, sobre todo, sus paradójicas diferencias, unidos como están bajo la misma bandera del Islam. Si entre ellos no se entienden y, además, el mundo occidental ha caído en el laicismo más radical al tiempo que proliferan las sectas supuestamente cristianas y se desmoronan las certezas ¿como vamos a entender lo que les pasa a nuestros vecinos?

– Lo que nos lleva a las preguntas eternas ¿Quiénes somos, por qué vivimos, qué pintamos en este mundo? Creo que hemos dejado de pensar en otra cosa que no sea pasarlo bien y mirar para otro lado cuando el vecino sufre o surgen psicópatas como el copiloto suicida de los Alpes. Nos ponemos de luto unos días y luego, a lo nuestro: ¡Que piensen otros!

– Así nos va…