La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El espejo andaluz

El resultado de las elecciones andaluzas nos lleva a  tres conclusiones muy concretas: los socialistas, que han consolidado sus escaños,  seguirán gobernando, acaso sin necesidad de alianzas; el Partido Popular ha sufrido un notable descalabro al pagar la factura de su desgaste como Gobierno de la nación y el populismo de Podemos confirma de manera poderosa su irrupción en la vida política, a pesar de la campaña generalizada de buena parte de los medios sobre sus vinculaciones con Venezuela, Irán y su homólogo griego.

Naturalmente, para que este panorama se confirme, el PP deberá ejercer una oposición muy “blandita” y abstenerse en la votación de investidura para que Susana Díaz sea elegida presidenta… salvo que el PSOE prefiera liarse la manta a la cabeza y pactar con “Podemos” que, a su vez, tendría que hacer el mismo papel que hasta ahora había ejercido IU y obligar aún más al PSOE a radicalizarse. En cuanto a Izquierda Unida, casi desaparecida, y el novedoso Ciudadanos, que está llamando a la puerta del Congreso con fuerza, apenas van a pintar algo en el devenir de la política andaluza, aunque no dejen de poner chinitas en los escaños socialistas.

Habría que añadir a este primer análisis otro aspecto de peculiar relevancia: hasta qué punto la participación tan insistente de Mariano Rajoy en la campaña electoral ha influido para que el bueno de Juan Manuel Moreno haya sufrido tal descalabro. Que lo piense bien su asesor de cabecera, el incombustible Arriola. Susana Díaz ha tenido la certera intuición de ignorar a su rival del PP para centrar sus críticas en la cabeza, Mariano Rajoy, al que ha acusado –con el apoyo de su “rival” Pedro Sánchez- de todos los males andaluces… provocados por el propio socialismo, desde la corrupción generalizada hasta el alto nivel de paro y el estrepitoso fracaso escolar.

Lo que ahora se plantea es qué ocurrirá en el resto de España. Si es verdad que las elecciones andaluzas iban a ser un laboratorio para las próximas elecciones, habrá que esperar un poquito para ver la posición que adopte cada partido frente a Susana Díaz y confirmar así la corriente de simpatías y antipatías que suscitan en el resto del país. De todas formas, está muy claro que ni la corrupción ni el miedo al populismo van a cambiar mucho las cosas. “Podemos” puede ser una amenaza para la estabilidad económica y política de España, pero no parece que el cuerpo electoral le preocupe demasiado, como ha podido demostrarse en Andalucía. Han pesado más la política de austeridad –aunque haya sido necesaria y empiece ahora a dar resultados positivos- y las promesas incumplidas de Rajoy que todos los temores que podía suscitar el partido de Pablo Iglesias. Más aún: la sensación de debilidad que ha dado Rajoy en relación con la política de excarcelaciones de etarras así como la falta de una vigorosa pedagogía sobre las consecuencias de una escisión de Cataluña, pueden pasarle una factura mayor que la propia corrupción, paradójicamente utilizada como palanca por el partido más corrupto y desleal: el PSOE..

En pocas palabras, el futuro de España no va a depender tanto del miedo a “Podemos” como de la desconfianza que ha conseguido suscitar el PP. Puede que el bipartidismo no haya desaparecido del todo del panorama político, pero parece evidente que el PP, una vez que previsiblemente pierda su actual mayoría absoluta -tan mal aprovechada- se va a quedar muy solo frente a una izquierda que, por muy dividida que esté, tiene muy claro que Rajoy no debe volver a gobernar. El sabrá lo que tiene que hacer: como muy bien ha dicho a lo largo de la campaña electoral andaluza no son los tertulianos de televisión y radio los que gobiernan o elaboran los programas de los partidos. Pero siempre se le puede hacer alguna sugerencia: no critique tanto a Ciudadanos y procure tender puentes con el único partido que, acaso, podría ser su tabla de salvación. Y que no espere del PSOE el menor apoyo, por muy blanda que sea la oposición que ejerza en Andalucía.