La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Esperanza Aguirre, el Partido Popular y el aborto

 

magdalenadelamoMagdalena del Amo

 

Miles de personas con pancartas en alto exhibiendo los eslóganes “sí a la vida” y “no al aborto”, inundaron este sábado las calles de Madrid. Una manifestación contra el aborto amparado por cualquier tipo de ley, y más en concreto contra la de Aído-Zapatero, con la que el Partido Popular parece estar encantado. Tan encantado, que Rajoy se atrevió a decir hace unos meses que los católicos defensores de la vida eran unos cuantos que al PP ni le ponen ni le quitan. Estas palabras denotan un desprecio total por la vida y por quienes la defienden. Las declaraciones del Presidente del Gobierno demuestran el sentir general del hasta ahora principal partido de la derecha española, ideologizada por el destructivo Arriola y su inefable consorte que se pone el Congreso por montera jugando con la tablet mientras lo preside, aparte de otras vergonzosas escenas que ponen de manifiesto su soberbia. Ella, Villalobos, ha dicho que en su partido no caben personas que digan “no al aborto”. Y es una gran verdad, quizá la única en los últimos tiempos de mentiras encadenadas. Es cierto, los de la gaviota han convertido el partido en algo de su propiedad, algo así como un club de amiguetes.

A Esperanza Aguirre no debe parecerle cosa baladí los votos de los defensores de la vida y católicos de Madrid, en vista de su presencia en la manifestación, lo mismo que Álvarez del Manzano y Mayor Oreja, elementos residuales de unos valores que agonizan.

Esperanza Aguirre dice que el aborto no es un derecho sino un fracaso, y es cierto, pero le falta dar el paso siguiente: perderle el miedo a las palabras y verbalizar que abortar es matar una vida humana. Con esta actitud ambigua, la candidata a la alcaldía de Madrid se queda a medias, y así no contenta ni a unos ni a otros. No es lo suficientemente provida para que estos confíen en ella dándole su apoyo, pero tampoco contenta a los progres laicistas de la izquierda, con quien tiene que hacer mil piruetas para no caerse del alambre.

Ayer en un programa de TV al que acudió, más que sobre su programa municipal para Madrid, Esperanza Aguirre tuvo que responder de todas las vergüenzas y desvergüenzas que arrastra el Gobierno del PP, ante unos periodistas ávidos de morbo y de hacer campaña contra la derecha.

El tema Villarejo es una muestra de la corrupción más profunda y abyecta de las instituciones del Estado y una clave para comprender determinadas sentencias, decisiones y componendas para proteger a corruptos y asesinos. Si el caso López Madrid es como denuncia la dermatóloga –y yo creo en ella firmemente—es para echarse a temblar, sobre todo, porque nos trae a la memoria, casos de otros países, en los que los servicios secretos han recurrido bien al asesinato, o a la muerte social de los molestos. No me cansaré de repetir que en las altísimas esferas, nada es lo que parece.

Esperanza Aguirre es una fábrica de titulares de los que luego tiene que retractase o aclarar. Cuando explicó en el programa aludido que abandonó la política porque se acercaban unas elecciones y no iba a hacer campaña “sin pelo y sin cejas”, las redes sociales se le echaron encima. ¡Oh, qué gran pecado decir eso! Como vivimos en el mundo al revés, de la mentira y el eufemismo, decir que la quimioterapia provoca entre sus efectos un cansancio crónico y las ganas de no hacer nada, no es políticamente correcto. Pues bien, parece que Esperanza Aguirre ofendió por reconocerlo y tuvo que retractarse porque las redes sociales echaban humo. Solo falta que hubiese sido trending topic. Por favor, hay que perder el miedo a las redes sociales. Son muchos, pero son masa y, muchas veces, como esta, es estúpida, borreguil y carente de razón. Porque si bien es cierto que el cáncer tiene grandes expectativas de curación, no es un catarro, y hay que decir que lo que menos favorece en la recuperación y en el periodo de quimio, es el estrés, y una campaña política sí lo genera, aunque les pese a los ociosos de las redes sociales. Pero la presidenta del PP de Madrid –de momento—, pidió perdón, y punto.

La candidata perdió la oportunidad de hacer otro alarde de valentía frente a la periodista de amarillo que le metía el dedo en el ojo, echándole en cara “el grito de silencio” que se había escenificado en la manifestación. A esta profesional del periodismo, cuyo nombre ignoro, le molestaba que se les rindiese el pequeño honor del silencia a los bebés en gestación que están siendo asesinados. ¡Qué dirían si se hubiese rezado un Padrenuestro! Estas progres se sienten ofendidas cuando se les niega a las mujeres el derecho a tirar a sus hijos engendrados a la alcantarilla, previo paso por la trituradora. A todas estas, tan proclives a deshacerse de sus hijos y de los hijos de otras, por derecho, en lugar de contestarles con argumentos sobre el derecho natural y otras razones, habría que hacerles visionar videos sobre abortos. La escena de una mujer gestante abierta de piernas, ensangrentada, dejándose sacar de sus entrañas a su hijo troceado, es el mejor argumento contra el aborto. Lo decía Frank Pavone, fundador de Priests for life, y es cierto. Por eso está prohibido hablar de ello. Por eso está prohibida la información veraz. Ante todo, hay que velar por los intereses económicos de la multinacional del aborto, que se financia con nuestros impuestos.

Haber transformado el delito del aborto en un derecho es la mayor corrupción de la sociedad, amparada por tribunales de justicia corruptos y políticos psicópatas. Sí, he dicho psicópatas, muchos políticos encajan en el perfil que establece el psicólogo Robert Hare: crueldad, falta de empatía, capacidad de engaño y manipulación, y ausencia de sentimiento de culpa y remordimientos. ¿Verdad que estas características se las podemos aplicar a unos cuantos políticos? Pues ¡cuidado con ellos y sus mentiras! Están en campaña.