La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La Pastoral de los obispos vascos

 

«La reconciliación es un ministerio eclesial por excelencia»

Nuestro añorado monseñor José María Cirarda recuerda en sus memorias, -aquella bendita generación de obispos…-, que las Cartas pastorales conjuntas de los obispos de Pamplona y del País Vasco «fueron estudiadas con grande interés no sólo en nuestras diócesis sino a lo largo y ancho de toda España. Constituyen hoy un importante acervo de la eterna doctrina del Evangelio aplicada a las cambiantes y no fáciles circunstancias de nuestro presente».

Esta práctica de colegialidad magisterial tiene sus orígenes, según explica Ángel María Unzueta en su tesis doctoral sobre el Vaticano II y la Iglesia local, en las cartas pastorales de los obispos de Bilbao y San Sebastián, a partir de 1969, con ocasión de la sucesivas Jornadas de la paz. El motivo era la compleja situación de sus diócesis por la presencia del terrorismo de ETA. En 1974, y hasta el presente, se sumó el arzobispo de Pamplona. Como ocurrió más de una vez, las afirmaciones de esos textos crearon una notable polémica periodística, en gran medida por el hecho de que se caracterizaban no por su perspectiva social, sino por sus afirmaciones sociológicas.

Hace unos días, los obispos del País Vasco y Pamplona han hecho pública una nueva Carta conjunta de Cuaresma y Pascua de 2015, con una propuesta que está en la médula del pontificado del Papa Francisco, la «Misericordia entrañable». Un texto que profundiza y concreta las afirmaciones principales que Francisco hace en la «Evangelii Gaudium». Reconforta leer, en un escrito primeramente teológico y espiritual, que «los primeros pacientes que han sido tratados en este hospital de campaña –que es la Iglesia- hemos sido nosotros», o que «necesitamos avanzar en el trato cordial y fraterno entre diferentes sensibilidades y espiritualidades presentes en nuestras Iglesias locales». No por casualidad insisten, con el Papa, en el «no a la guerra entre nosotros». Apuntan una prioridad de largo alcance: «La reconciliación es un ministerio eclesial por excelencia». Los obispos de esas tierras han demostrado, incluso, que se puede escribir sobre la misericordia sin citar al cardenal Walter Kasper.