La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

España, dentro de un año

 Manuel Cruz

– ¿Se siente usted capaz de hacer una proyección de lo que será España dentro de un año?

– No me tome por ingenuo: Aquí nadie sabe lo que puede pasar dentro de un mes, con la perspectiva de cuatro citas electorales diferentes. Pero podríamos hacer entre los dos un ejercicio de imaginación basado en hechos reales, es decir, en lo que pasa hoy mismo.

– Vamos a ello. Partamos de las elecciones griegas y de la demostración de fuerza de “Podemos” en el centro de Madrid…

– Lo primero que se me ocurre es que la victoria de Syriza en Grecia ha significado ya un acicate para movilizar más aún a los seguidores de Pablo Iglesias y dividir más a la izquierda constitucional.

– Pero ¿no cree usted que, al contrario, el hundimiento previsible de Grecia puede convertirse en una vacuna para que los españoles no contraigan el virus del populismo, como se dice en todas las tertulias?

– Pues no señor; por muy mal que les vaya a los griegos gobernados por los comunistas prosoviéticos de Tsripas, aquí, en España, se están valorando otros parámetros que pueden dar la mayoría a Podemos.

– Explíquese.

– Ya sabe: siempre hay quien prefiere quedarse ciego para que el contrario se quede tuerto y en España hay cada vez más aspirantes a la ceguera, como ya ha ocurrido en Grecia. Mi opinión es que si Grecia se hunde en la miseria más de lo que está, puede hundir con ella a Europa. El resultado de las elecciones griegas es todo un desafío al sistema económico que nos ha traído la crisis que, no olvide, fue desencadenada por la codicia de los grandes banqueros norteamericanos con sus hipotecas basura, sus préstamos indiscriminados y su ingeniería financiera que pronto fue imitada en Europa. Hasta entonces, el sistema liberal no había dejado de generar riqueza, al punto de que llegamos a creer que vivíamos en Jauja y que el Estado del Bienestar estaba garantizado por los siglos de los siglos. Los mismos griegos cayeron en el espejismo de se podía vivir tranquilamente de las subvenciones, los fraudes, los engaños. Fue la ruina total, como ya sabemos, y Europa no tuvo más remedio que acudir en su rescate, a pesar de que otros países, entre ellos España, ya sufría también los síntomas de la bancarrota. Se trataba de impedir la caída del euro y, en definitiva, el desmoronamiento de la Unión Europea tan trabajosamente construida desde el fin de la II Guerra Mundial. Pero después hubo necesidad de un segundo y de un tercer rescate, sin que los miles de millones de euros inyectados en la economía sacaran a los griegos de su ruina….

– Si, todo eso ya lo sabemos, como también sabemos que hartos de sacrificios, los griegos han elegido a un partido que los puede arruinar aún más, lo cual no deja de ser un contrasentido. Pero siga, siga con su explicación.

– Lo que pretendo decir es que los griegos han venido a echar la culpa de sus males a la propia Europa que ha acudido en su rescate. Y ahora, lo que ha planteado Tsripas es un dilema que tiene mucho sentido: “O me aplazan el pago de la deuda contraída y me siguen ayudando más o echo abajo las columnas del sistema económico aunque me caigan encima los escombros. Vosotros veréis”.

– Pero ¿se puede cambiar el sistema económico? En definitiva, el principio básico de ese sistema es que no puede gastarse lo que no se tiene. Lo que hasta ahora ha ocurrido es que en Grecia, en Portugal, en España, se ha gastado más de lo que se ingresaba por la vía de los impuestos… mientras crecían las cuentas abiertas en los paraísos fiscales. De ahí las reformas en nuestro país, así como los famosos recortes que han echado a la calle a los populistas. Lo que esos populismos utópicos pretenden es acabar con los recortes en los sectores sociales más sensibles y, al mismo tiempo, obligar a los Gobiernos europeos a acabar con los paraísos fiscales así como a repartir mejor la riqueza.

– Lo cual quiere decir que nos hemos encerrado en un círculo vicioso. Para que el Estado gaste más en protección social –es decir, en el mantenimiento del Estado del Bienestar- tiene que recaudar más y los bolsillos de la inmensa mayoría están ya exhaustos sin que nadie se crea que haya suficientes ricos para compensar con nuevos impuestos el déficit del Estado.

– Pero eso no le importa demasiado a los populistas. Como ya se ha podido comprobar, “Podemos” no tiene programa económico porque no lo necesita: su objetivo es que sean las instituciones económicas y financieras europeas las que se rompan la cabeza pensando en cómo salir del atolladero. El programa populista se reduce a eso: a que piensen los demás; el populismo solo actúa como amenaza. Pero sigamos con nuestra proyección hacia el futuro inmediato.

– Sigamos con el supuesto de que “Podemos” gane las próximas elecciones generales.

– Pues fíjese: en realidad no temo tanto las consecuencias económicas como las políticas. Tarde o temprano la UE tendrá que reaccionar para impedir su propio hundimiento aunque, mientras tanto, se paralicen las inversiones extranjeras y los créditos que nos permiten pagar las pensiones, suba la prima de riesgo hasta límites imposibles y, en definitiva, caigamos en el abismo que no supo prever el inane Zapatero. Eso no es nada comparado con los riesgos políticos.

– ¿Qué es lo que ve en su bola de cristal?

– Algo que me aterra. Una victoria de “Podemos” supondría una vuelta atrás en la historia. Lo primero que puede ocurrir es que Pablo Iglesias, una vez conquistado el “cielo”, proclame la república, como ocurrió el 14 de abril de 1931, con el aplauso de toda la izquierda. ¿No ha visto la marea de banderas republicanas que suele acompañar todas las manifestaciones de populistas e izquierdistas? El Gobierno de Rajoy no tendría más remedio que impedirlo con su idea de que es necesario cumplir las leyes. Y ya puede usted figurarse lo que podría ocurrir.

– No quiero ni pensarlo.

– Eso es lo malo: que hay mucha gente que tampoco lo quiere pensar. Lo peor de nuestra crisis no han sido los recortes: es que se está llevando el sentido común, la memoria y la capacidad de pensar. Claro que siempre está abierta la opción de que la mayoría de los españoles recuperen la sensatez y que las cosas no lleguen a esos extremos. En eso confío, aunque hace falta mucha pedagogía por parte del Gobierno y, más aún, del Partido Socialista que está amenazado con desaparecer, como ha ocurrido en Grecia.

– O sea, que, por nuestra parte, lo que nos toca es acentuar las peticiones a Dios por nuestros gobernantes y dirigentes políticos, como se hace en todas las misas de un tiempo a esta parte.

– Sin olvidar nuestro refranero popular: “A Dios rogando y con el mazo dando”. El “mazo” es el testimonio cristiano y trabajar por la paz que es la forma mas segura de conquistar el Cielo, así, con mayúscula.