La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El buen ejemplo comunicativo 

La comunicación social se ha convertido en una dimensión esencial de nuestra cultura, de ahí que la Iglesia muestre una particular sensibilidad hacia quienes ejercen su responsabilidad de forma ejemplar en este campo. Una expresión privilegiada del agradecimiento hacia estos constructores de humanidad son los premios Bravo, que cada año otorga la Comisión de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española, y que se han convertido en un referente de buen quehacer y de amistad entre la Iglesia y los Medios.

De entre los premios Bravo 2014, entregados hoy, hay que destacar que varios sacerdotes y religiosos que han entregado su vida al servicio de la Comunicación en la Iglesia, como Monseñor Enrique Planas, los capuchinos Manuel Muñoz y Fermín de Mieza, o el sacerdote y periodista Julián del Olmo. En el capítulo de prensa se ha otorgado el galardón al que fuera corresponsal de la agencia EFE en Roma, Juan Lara. Las nuevas tecnologías cuentan con la generosa e innovadora iniciativa de la plataforma I-misión en el campo digital; y el mundo del cine ha sido representado por la distribuidora European Dreams Factory, que ha puesto a nuestra disposición películas de gran calado religioso y moral. El reconocimiento al trabajo en publicidad, para la Campaña de Obras Misionales Pontificias, o el de la música, al cantautor Nico Montero, completan este cuadro de honor. Bravo a los galardonados con estos premios, verdaderos constructores de la cultura del encuentro.