La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La obligación de mantener viva la memoria

Desde que terminó la II Guerra Mundial el mundo libre se impuso la obligación de mantener permanentemente viva la memoria del Holocausto que sufrió el pueblo judío a manos del nazismo, para que nunca más pueda repetirse aquella horrible tragedia. Ayer, en Madrid, el Rey presidió una sesión especial del Senado para conmemorar el 70 aniversario de la liberación de uno de los campos de exterminio cuyo nombre evoca toda la crueldad de que es capaz el ser humano: Auschwitz. En el salón de plenos estuvieron presentes los escasos supervivientes del exterminio, los últimos testigos vivos del horror que sufrieron en ese campo, donde fueron asesinados hasta un millón de judíos, la sexta parte de los que murieron en las cámaras de gas y crematorios del conjunto de campos que estuvieron activos durante cinco años.

“Nada ni nadie es capaz de aliviar el dolor que nos produce la mirada de la tragedia que rasgó a Europa y al mundo en la mitad del siglo XX”, dijo el Rey en una conmovida alocución. Respondía don Felipe a la voz de alarma de los representantes de la comunidad judía, angustiados ante los casos de antisemitismo que afloran de manera alarmante, y ante el crecimiento electoral de partidos herederos de aquella ideología de muerte. Mantener viva la memoria de aquel horror es un deber de todos los países civilizados, e implica denunciar sus raíces ideológicas y fortalecer la cultura de los derechos humanos, basada en la dignidad trascendente de todo ser humano.