La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Fortaleced vuestros corazones

 

Hoy hemos conocido el Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2015. La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Por eso, como nos recuerda el Papa, es un tiempo idóneo para luchar contra la globalización de la indiferencia. En cada Cuaresma necesitamos oír el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan. Para hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso unirnos a toda la Iglesia en oración, y ponernos en salida, en misión permanente que llegue sobre todo a los más pobres y alejados.

La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro con signos concretos, aunque sean pequeños, de nuestra participación en su misma humanidad. El sufrimiento del otro constituye al mismo tiempo una llamada a la conversión, porque la necesidad del hermano nos recuerda la fragilidad de nuestra propia vida, la dependencia de Dios y de los hermanos. Para superar la indiferencia y la pretensión de omnipotencia que nos hace vivir engañados, nada mejor que formar el corazón; un corazón que no por ser misericordioso es débil, sino al contrario. Un corazón fuerte, firme, abierto a Dios, y por lo tanto, siempre abierto a la solicitud de quien lo necesite.