La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La “Humane vitae” de nuevo

 

La historia no se detiene nunca. Mientras terminaba de leer las interesantes, y necesitadas de contraste teológico, páginas del libro de Bernard Sesbouë «La infalibilidad de la Iglesia», explotó el caso de las declaraciones del Papa sobre la «Humanae Vitae» a su regreso del viaje a Filipinas y Sri Laka. En cuanto en la Iglesia se cita la «Humanae Vitae» se desatan los truenos. Esa encíclica profética cambió el curso del pontificado y de la vida de Pablo VI. Para la opinión pública mundial hubo dos Pablo VI, el anterior y el posterior a la firma de la citada encíclica. ¿Habrá un momento «Humanae Vitae» en este pontificado?

La Iglesia se juega demasiado en el tema de la familia y de la vida. En la «Humanae Vitae» nos encontramos, entre otras, con la cuestión de la responsabilidad subjetiva de los fieles ante los deberes objetivos, conciencia y norma; con la relación entre la fe del pueblo, y la práctica de la fe, y el magisterio; con el diálogo entre la ciencia y la fe, las ciencias y técnicas de la salud y la comprensión de la antropología cristiana; con la respuesta de la Iglesia a un problema social como es el aumento y los desequilibrios de la población; e incluso con la reflexión sobre la infalibilidad y el valor dogmático de ciertas declaraciones.

Mentar ese texto de Pablo VI en el escenario público acarrea activar un mecanismo de complejidad simbólica altamente sensible. Y el Papa lo sabe. No es la primera vez que defiende esta encíclica de Pablo VI. ¿Acaso el Papa Francisco no estará introduciendo en la vida de la Iglesia, entre los dos Sínodos de la Familia, el tema de la «Humanae Vitae»?

Lo que no es lógico es pensar que si antes el problema radicaba en el incumplimiento por parte de los católicos de la doctrina sobre la apertura a la vida, ahora se desplace a quienes la cumplen a rajatabla. ¿Un nuevo momento para reformular la paternidad responsable? No lo olvidemos, todo texto, aunque sea un ejemplo, fuera de su contexto, se convierte en un pretexto.