La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
DURANTE LA AUDIENCIA GENERAL

Dura critica del Papa al sistema económico, al que señala como la causa principal de la pobreza

ANSA690206_ArticoloEn su habitual audiencia general, celebrada en esta ocasión en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, Su Santidad el Papa se ha referido a su reciente viaje apostólico a Sri Lanka y Filipinas, donde mantuvo diversos encuentros con las comunidades católicas para confirmarlas en la fe y en la misión así como para animarlas a buscar el bien común de la sociedad y para favorecer el diálogo interreligioso en el servicio de la paz. En este contexto afirmó que la causa principal de la pobreza “es un sistema económico que ha quitado a la persona del centro y ha colocado al dios dinero; un sistema económico que excluye, excluye siempre, excluye los niños, los ancianos, los jóvenes sin trabajo, y que crea la cultura del descarte que vivimos. Nos hemos acostumbrado a ver “personas descartadas”. Éste es el motivo principal de la pobreza, no las familias numerosas.

El Papa también ha recordado a los cristianos fallecidos y heridos en los últimos días en Níger, en  protestas contra las caricaturas de Mahoma publicadas por el semanario francés Charlie Hebdo, y afirmó que “no se puede hacer guerra en nombre de Dios”.

“Me gustaría que oráramos juntos por las víctimas de las manifestaciones de los últimos días en el amado Níger. Fueron actos de brutalidad contra los cristianos, contra los niños, contra las iglesias”.

El Santo Padre ha recordado la canonización de San José Vaz, gran evangelizador de Sri Lanka, a quien definió como “modelo para los cristianos de hoy”, y su petición a María del don de la unidad y de la paz para todo el pueblo de la llamada Perla del Océano Índico en el Santuario de Nuestra Señora de Madhu.

El Papa Francisco destacó, asimismo, que en Filipinas, donde está a punto de celebrarse el quinto centenario de la llegada de los primeros misioneros, insistió en la constante fecundidad del Evangelio y su capacidad de generar una sociedad digna del hombre.

También evocó las celebraciones con las familias y los jóvenes fueron momentos destacados del viaje, en el que además expresó su cercanía a cuantos sufren a causa de la devastación del tifón Yolanda.

Texto completo de la catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy me gustaría hablarles de mi reciente viaje apostólico a Sri Lanka y Filipinas, que realicé la semana pasada. Después de la visita a Corea de algunos meses atrás, fui nuevamente a Asia, continente de ricas tradiciones culturales y espirituales. El viaje ha sido sobre todo un alegre encuentro con las comunidades eclesiales que en aquellos países, dan testimonio a Cristo: las he confirmado en la fe y en la misión. Conservaré para siempre en el corazón el recuerdo de la alegre acogida de parte de las multitudes – en algunos casos incluso oceánicas – que ha acompañado los momentos destacados del viaje. Además, he alentado el diálogo interreligioso al servicio de la paz, como también el camino de aquellos pueblos hacia la unidad y el desarrollo social, especialmente con el protagonismo de las familias y de los jóvenes.

El momento culminante de mi estadía en Sri Lanka fue la canonización del gran misionero José Vaz. Este santo sacerdote administraba los Sacramentos, a menudo en secreto a los fieles, pero ayudaba indistintamente a todos los necesitados, de toda religión y condición social. Su ejemplo de santidad y amor al prójimo continúa a inspirar a la Iglesia de Sri Lanka en su apostolado de caridad y de educación. He indicado a San José Vaz como modelo para todos los cristianos, llamados hoy a proponer la verdad salvífica del Evangelio en un contexto multirreligioso, con respeto hacia los otros, con perseverancia y con humildad.

Sri Lanka es un país de gran belleza natural, cuyo pueblo está buscando reconstruir la unidad después de un largo y dramático conflicto civil. En mi encuentro con las Autoridades gobernativas he subrayado la importancia del diálogo, del respeto por la dignidad humana, del esfuerzo de involucrar a todos para encontrar soluciones adecuadas en la búsqueda de la reconciliación y del bien común.

Las diversas religiones tienen un papel significativo para desarrollar a este respecto. Mi encuentro con los dirigentes religiosos ha sido una confirmación de las buenas relaciones que ya existen entre las varias comunidades. En este contexto, he querido alentar la cooperación ya iniciada entre los seguidores de las diferentes tradiciones religiosas, también con el fin de poder sanear, con el bálsamo del perdón, a cuantos todavía están afligidos por los sufrimientos de los últimos años. El tema de la reconciliación caracterizó también mi visita al santuario de Nuestra Señora de Madhu, muy venerada por las poblaciones tamil y cingalesa y meta de peregrinación de miembros de otras religiones. En aquel lugar santo pedimos a María nuestra Madre poder obtener para todo el pueblo cingalés el don de la unidad y de la paz.

Desde Sri Lanka partí hacia Filipinas, donde la Iglesia se prepara para celebrar el quinto centenario de la llegada del Evangelio. Es el principal País católico de Asia, y el pueblo filipino es bien conocido por su profunda fe, su religiosidad y su entusiasmo, también en la diáspora. En mi encuentro con las Autoridades nacionales, así como en los momentos de oración y durante la concurrida Misa conclusiva, he subrayado la constante fecundidad del Evangelio y su capacidad de inspirar una sociedad digna del hombre, en la cual hay lugar para la dignidad de cada uno y para las aspiraciones del pueblo filipino.

Propósito principal de la visita, y motivo por el cual decidí ir a Filipinas, y éste era el motivo principal, ha sido el poder expresar mi cercanía a nuestros hermanos y hermanas que han sufrido la devastación de tifón Yolanda. Fui a Tacloban, la región más gravemente afectada, donde he rendido homenaje a la fe y a la capacidad de recuperación de la población local. En Tacloban, lamentablemente, las condiciones climáticas adversas causaron otra víctima inocente: la joven voluntaria Kristel, arrollada y muerta por una estructura azotada por el viento. Luego he dado las gracias a quienes, de cada parte del mundo, han respondido a sus necesidades con una generosa profusión de ayudas. La potencia del amor de Dios, revelada en el misterio de la Cruz, se hizo evidente en el espíritu de solidaridad demostrada por los muchos actos de caridad y de sacrificio que marcaron esos días oscuros.

Los encuentros con las familias y con los jóvenes, en Manila, fueron momentos destacados de la visita a Filipinas. Las familias sanas son esenciales para la vida de la sociedad. Da consuelo y esperanza ver tantas familias numerosas que acogen a los hijos como un verdadero don de Dios: ellos saben que cada hijo es una bendición. Escuché decir que las familias con muchos hijos y el nacimiento de tantos niños se encuentran entre las causas de la pobreza. Me parece una opinión simplista. Puedo decir, -podemos decir todos- que la causa principal de la pobreza es un sistema económico que ha quitado a la persona del centro y ha colocado al dios dinero; un sistema económico que excluye, excluye siempre, excluye los niños, los ancianos, los jóvenes sin trabajo, y que crea la cultura del descarte que vivimos. Nos hemos acostumbrado a ver “personas descartadas”. Éste es el motivo principal de la pobreza, no las familias numerosas.

Evocando la figura de san José, que ha protegido la vida del “Santo Niño”, muy venerado en ese país, he recordado que es necesario proteger a las familias, que se enfrentan a diversas amenazas, de modo que puedan testimoniar la belleza de la familia en el proyecto de Dios. Es preciso también defender las familias de las nuevas colonizaciones ideológicas, que atentan su identidad y su misión.

Y fue una alegría para mí estar con los jóvenes de Filipinas, para escuchar sus esperanzas y sus preocupaciones. He querido ofrecerles mi aliento por sus esfuerzos para contribuir a la renovación de la sociedad, especialmente a través del servicio a los pobres y de la tutela del medio ambiente natural.

El cuidado de los pobres es un elemento esencial de nuestra vida y del testimonio cristiano: he indicado esto también en la visita. Implica elrechazo de toda forma de corrupción – porque la corrupción roba a los pobres – y requiere una cultura de honestidad.

Doy gracias al Señor por esta visita pastoral a Sri Lanka y Filipinas. Le pido que bendiga siempre estos dos Países y que confirme la fidelidad de los cristianos al mensaje del Evangelio de nuestra redención, reconciliación y comunión en Cristo. Gracias.

Los obispos de Filipinas están reunidos en Manila para la Asamblea plenaria de la Conferencia episcopal. Como informa la agencia Fides, el encuentro se extenderá hasta el 22 de enero y tendrá como temas principales la Nueva Evangelización y el “Año de los pobres” proclamado por la Iglesia local para el año 2015.

La Iglesia ha recibido del Papa consuelo y entusiasmo

“Naturalmente se verán estas necesidades urgentes de una manera nueva después del shock positivo representado por la visita del Papa” explicó a la agencia el p. Melvin Castro, Secretario de la Comisión para la Familia y Vida de la Conferencia episcopal. “Entre los obispos, entre el clero y los fieles, hay un gran entusiasmo por lo que Papa Francisco ha donado a nuestra Iglesia. El Papa ha recibido energía espiritual de la multitud de fieles que lo han acogido, y nuestra Iglesia en Filipinas, por su parte, ha recibido un gran consuelo y una fuerte inyección de entusiasmo para vivir y profesar su fe, por la presencia y las palabras de Francisco”.

Modelo de la Iglesia cerca de los pobres

“El Papa nos mostró un modelo de la Iglesia atenta a los pobres, que se ocupa del sufrimiento, que es pobre y cercana a los pobres – continuó. Este enfoque tendrá un fuerte impacto a largo plazo en la Iglesia de Filipinas. Sobre todo porque no se mira a los pobres con un enfoque paternalista o asistencial, sino que se los ve como maestros de vida. Los pobres enseñan que el hombre vale por lo que es y no por lo que tiene, y luego enseñan la fe en Dios y en su providencia”.

El mensaje del Papa en defensa de la familia

Padre Castro también notó el impulso dado a los laicos filipinos, que después del viaje del Papa, “dará frutos de una mayor y más amplia participación en la pastoral, especialmente para las familias y los jóvenes”. Sobre el tema de la familia, padre Castro señaló: “Estamos muy contentos de que el Papa haya hablado claramente en defensa de la familia y haya estigmatizado la colonización ideológica que proviene de la cultura occidental, que exporta el divorcio, el aborto, el matrimonio homosexual, invitándonos a promover y a defender la familia de acuerdo con los valores tradicionales de la cultura filipina”, concluyó.