La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Ahora blanco, ahora negro (La inestabilidad emocional)

Es normal que las personas unas veces estemos más alegres o animadas que otras. También es normal sentir enfado cuando las cosas no salen como nos gustarían. En definitiva, las emociones existen por algo, para conseguir nuestros objetivos, para comunicarnos y para sobrevivir.

El problema surge cuando estas emociones dejan de ser adaptativas y las personas que las sienten se dejan llevar de manera excesiva por ellas, llegando a realizar conductas que lo único que hacen es interferir su funcionamiento y su adaptación. Es decir, en vez de solucionar, les crean más problemas.

En psicología, este comportamiento se denomina inestabilidad emocional. La inestabilidad emocional es una característica de la personalidad y quién la sufre cambia constantemente de estado de ánimo sin causa aparente ni razonable.

No toleran las frustraciones, es decir, si algo no va como a ellos les gustaría que fuese, despliegan una serie de respuestas emocionales y conductuales muy intensas y extremas como la ira, la agresividad, ya sea con uno mismo o con los demás, el consumo de drogas, la promiscuidad…

Son personas con baja autoestima, pensamiento dicotómico (o es blanco o es negro), problemas de comunicación y pocos recursos para afrontar las situaciones difíciles de la vida. Además, son personas muy impulsivas y viscerales, no piensan las consecuencias antes de actuar y luego se encuentran con más problemas de los que tenían que a su vez, tampoco saben gestionar.
Por otro lado, son muy enamoradizos, idealizan a las personas lo que les lleva a ser muy dependientes emocionalmente, cambiando de pareja con relativa frecuencia pues les cuesta mucho estar solos. Comentan estar constantemente con un sentimiento de vacío interior.

Todo esto les acarrea muchos problemas en el área social, laboral, familiar… La inestabilidad emocional tiene tratamiento, aunque es muy importante que la persona inestable esté muy motivada por cambiar y mejorar. Las personas inestables no cambian de un día para otro, pues tienen muy interiorizado y automatizado los comportamientos que hemos explicado anteriormente, pero con la práctica y las ganas pueden modelar mucho su personalidad. Algunas técnicas que se emplean en terapia para ayudar a superar la inestabilidad emocional son:

Enfriar la mente

Las personas con inestabilidad emocional se acaloran y reaccionan de manera visceral y explosiva, sin pensar. Es necesario entonces aprender a ver los problemas desde una cierta distancia emocional para poder analizarlo y gestionarlo mejor.
Una manera puede ser distanciándose de la situación, entreteniéndose con cualquier actividad que le produzca placer y que sea sana (No vale emborracharse para olvidar). Salir a pasear con el perro, montar en bici, escuchar música, ver una película a solas…hace que nos entretengamos, despejemos nuestra mente y que nuestro nivel de ira o de malestar baje considerablemente pasado un tiempo.

Solución de problemas

Ausentarse de la situación y calmar la rabia está muy bien, hace que veamos las cosas desde otro prisma, pero no puede quedarse ahí. Toca ahora afrontar la situación problemática. La técnica de solución de problemas es muy fácil de llevar a cabo y nos puede ayudar mucho. Se trata de generar muchas alternativas de solución que no incluyan ni la autoagresión, ni la agresión con los demás, ni otras conductas desadaptativas.

Hemos de dejar claro y entender que ninguna es ventajosa al 100%, pues todas tendrán ventajas e inconvenientes. Una vez tengamos todas las alternativas que se nos han ocurrido, valoramos cada una de ellas con una puntuación. Elegimos una única solución, la que más ventajas tenga y menos inconvenientes y la llevamos a cabo.
Al elegirla, creamos un plan para afrontar aquellos inconvenientes que se puedan generar de la solución elegida, para que no nos pille fuera de juego y reaccionemos mal ante las frustraciones que puedan haber. Lo importante es saber tomar una decisión y no aplazarla, aceptando aquello que no salga como nos gusta.

Diálogo socrático con nosotros mismos

El diálogo socrático es una técnica que consiste en cuestionarnos a nosotros mismos nuestra forma de pensar que, en personas inestables, suele ser errónea, provocándoles un alto malestar. Para llevar a cabo esta técnica primero tenemos que identificar la situación o problema que nos está produciendo emociones intensas y malestar.

Una vez que la hemos identificamos, nos preguntamos qué estamos pensando sobre ella. Pensamientos típicos de estas personas son: “Si ella no me ha llamado es que seguro que se ha olvidado de mi, que no me quiere”. Tras identificar estos pensamientos dañinos, comenzamos a cuestionarlos. Ayuda mucho escribir nuestras preguntas y respuestas en una libreta. Un ejemplo de cuestionamiento sobre este pensamiento podría ser: ¿Cómo estoy tan seguro de que ella no me quiere?, ¿Qué otras alternativas podrían haber aparte de la que yo pienso?, ¿Estoy sacando conclusiones precipitadas?. Cuando las personas se hacen este cuestionamiento y se responden a sí mismos conforme a la realidad, sus emociones cambian por completo, siendo más adaptativas y calmadas.

Entrenamiento en asertividad

Estas personas, pierden la razón que quizá sí tienen con sus comportamientos y su manera de decir las cosas. Se hace necesario un entrenamiento en asertividad lo que les ayudará mucho con sus problemas de autoestima y de relación. Una de las técnicas de asertividad es la de llegar a acuerdos.
Esta técnica se emplea cuando la persona ve violados sus derechos o está frustrada por algo y necesita expresar su malestar de forma adecuada. Se siguen los siguientes pasos: en primer lugar, valoramos al otro como persona y nos ponemos en su lugar “Entiendo que no ha sido tu intención”, expresamos entonces la verdadera causa de nuestro malestar pero sin juzgar a la persona, pues las personas se equivocan y es necesario diferenciar a las personas de sus comportamientos “Yo me he sentido mal porque, aunque se que has actuado así sin querer….”

Tras expresar nuestro malestar, proponemos una solución para que no vuelva a ocurrir teniendo en cuenta también las propuestas del otro o sus opiniones, de esta manera negociamos y llegamos a un acuerdo. No hace falta gritar, ni pelear, ni insultar…Esto generaría más problemas y no llegaríamos nunca a la solución.

8 Escritores famosos con trastornos mentales

Ha habido muchos escritores a lo largo de la historia, que han tardado años en acabar una novela. Durante ese periodo, han sufrido de estrés o ansiedad, sobre todo si están escribiendo sobre algo que vale la pena. En un estudio reciente, se encontró que los escritores profesionales tienden a ser un 121% con más probabilidades de sufrir de trastorno bipolar que la población general. Por otra parte, el mismo estudio encontró que los autores tenían un “aumento significativo” en los trastornos de ansiedad. Las tasas de alcoholismo, la drogadicción y el suicidio también son excesivamente altas entre los escritores.

En este artículo vamos a ver algunos de los escritores más famosos a lo largo de la historia, los cuales sufrieron algún tipo de trastorno mental en algún momento de su vida.

Leo Tolstoy

Guerra y paz y Ana Karenina todavía se consideran obras maestras de la literatura rusa. Tolstoi escribió un libro para poder explorar su propia tendencia a la depresión a modo de confesión. Al llegar a la edad madura, su depresión empeoró. Estaba demasiado preocupado por su éxito, y comenzó a donar sus posesiones. Más tarde, fue crítico de sí mismo por no haber tenido el valor de suicidarse.

Ernest Hemingway

Hemingway es conocido como un brillante autor ganador del Premio Nobel por la obra El Viejo y el Mar. Él mismo dijo que sufrió de depresión, trastorno bipolar, que tenía rasgos de la personalidad límites y narcisistas, y más tarde sufrió psicosis. En lugar de acercarse a los médicos en busca de ayuda, Hemingway infamemente se automedicaba con alcohol. Tuvo varios comportamientos de alto riesgo, tales como la pesca de altura o esquivando balas como corresponsal de guerra. Su árbol genealógico estaba poblado con familiares que sufrían de depresión, muchos de los cuales se suicidaron. Se suicidó con una escopeta en 1961.

Philip K. Dick

Dick es quizás el más visionario escritor del siglo pasado. Sus obras se encuentran los clásicos de ciencia ficción más adaptados en la historia del cine reciente. Películas como Blade Runner, The Minority Report y Total Recall, son sólo tres de las historias ingeniosas adaptadas de sus novelas y cuentos que escribió.
Cuando era adolescente, Dick sufría de vértigo. A medida que crecía, había señales de esquizofrenia, como alucinaciones visuales y auditivas. Fue hospitalizado, pero de alguna manera se las arregló para seguir escribiendo. El mismo contó como sintió una vez que había un rayo de luz de color rosa que se transmitía directamente a su conciencia.

Franz Kafka

Kafka escribió en un estilo completamente original de explorar ideas existenciales sobre la vida. El juicio y La metamorfosis son dos de sus cuentos más conocidos. Kafka era un solitario, un genio, que sufría de ansiedad social y depresión. Trabajó en la sombra en una compañía de seguros en Praga, donde se dio cuenta de que la vida estaba vinculada por la inútil burocracia.

Se pensó que su depresión provino de tener sólo un puñado de sus obras publicadas durante su vida. También sufría de migrañas e insomnio provocado por el estrés de trabajar tan duro en la escritura a veces poco reconocida.

Virginia Woolf

La señora Dalloway y Al faro son dos de las obras más conocidas de Wolf. Ella era propensa a sufrir ataques de nervios cuando tenía veinte años. Se cree que fueron provocados por el trauma del abuso sexual que sufrió en su infancia. Después de terminar su última novela, Wolf cayó gravemente en una depresión. La pérdida de su casa en Londres durante la Segunda Guerra Mundial, contribuyó a empeorar su salud mental. En 1941, llenó sus bolsillos con piedras, se metió en un río cerca de su casa y se ahogó.

Sylvia Plath

La muerte era un tema recurrente en los poemas de Plath. A veces, la muerte significaba “la muerte y el renacimiento, y a veces ella escribió sobre “la muerte como un fin.” Sus poemas tienen títulos como Muerto o Cadáver. Plath era conocida entre sus colegas por significativos cambios de humor, junto con los problemas de control de impulsos. Cuando aún estaba en la universidad, ella trató de suicidarse varias veces. En 1963 se suicidó metiendo la cabeza dentro de un horno.

Ezra Pound

T.S. Eliot escribió que Pound era el poeta más responsable de la revolución del siglo XX en la poesía. Pound fue un poeta brillante y un abierto crítico de la política estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Fue ingresado en un hospital para criminales dementes, tras ser detenido en 1945 por traición. Durante su estancia de 13 años, sufría trastorno de la personalidad narcisista. En otro momento de su vida, también fue diagnosticado con esquizofrenia.

Edgar Allan Poe

En el año 1849, se encontró al escritor Edgar Allan Poe, el padre de los cuentos de terror, vagando por las calles vestido con ropas que no eran suyas. Tras ser ingresado en un hospital mental, murió a los pocos días de inflamación cerebral, que venía a ser el eufemismo del consumo excesivo de drogas y alcohol en aquella época.