La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Un objetivo para 2015: globalizar la fraternidad

 

La llegada de un nuevo año suele ir acompañada de grandes fiestas y fuegos artificiales, pero también de esperanzadores propósitos personales y deseos de paz y felicidad a cuantos tenemos al lado. También el Papa Francisco ha expresado sus propios deseos con un peculiar llamamiento a lo que ha llamado la “globalización de solidaridad y la fraternidad”. Lo hace al final de su mensaje con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz que celebramos el primer día del año y en el cual ha puesto la mirada en la indiferencia, también globalizada, ante el fenómeno de la esclavitud, en formas siempre nuevas, que Francisco considera un crimen de lesa humanidad.

Esclavitud en el ámbito laboral, donde tantos trabajadores son sometidos a normas que no respetan la dignidad humana. Esclavitud de los emigrantes que sufren hambre y de los que se abusa hasta sexualmente. Esclavitud de las mujeres obligadas a prostituirse. Esclavitud de niños y adultos, víctimas del tráfico de seres humanos. Esclavitud de cuantos son secuestrados por grupos terroristas. La lista puede alargarse, porque la raíz está en la corrupción de las personas que tratan a los demás como meros objetos, así como en la pobreza, la falta de educación o la ausencia de oportunidades para el trabajo. Frente a este desafío el Papa nos recuerda que todos somos hermanos y que tanto la sociedad en su conjunto, como los Estados, deben velar para que se respete la dignidad humana. “No esclavos, sino hermanos”, titula el Papa su mensaje, en la convicción de que ese respeto es el que puede garantizar la paz en el mundo.