La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Aceptar el reto de ser familia

Julia-MerodioJulia Merodio 

Después de ver la Vida en ese Niño del Pesebre, cualquier resquicio de vida toma una dimensión indescriptible.

Mirando a María te das cuenta de que, cuando se ha tenido la suerte de engendrar un hijo, lo de ser familia adquiere otra dimensión.

No escatimas esfuerzos para que el niño esté bien, para que nazca sano, para que llegue a término la gestación… pero cuando recibes el don de tenerlo en brazos por primera vez, te inunda el asombro y el gozo a la vez.

¿Qué sentiría María al contemplar a su hijo por primera vez? ¿Qué sensaciones descubriría, al ver que era como todos los demás niños, que no tenía ninguna característica especial, a pesar de lo que le había dicho el Ángel?

Me imagino que, como cualquier madre, se preguntaría: ¿Cómo ha podido formarse un ser humano en mi seno, sin que nadie lo regule, lo acople, lo ajuste, lo forme…? ¿Cómo puede tener cada órgano, cada hueso, cada músculo, cada nervio…? ¿Cómo puede funcionar todo, con un acoplado perfecto, sin necesidad de controladores?

Pero todavía iría más allá: ¿Qué ha pasado nuestro corazón y en el corazón de todos los padres para que amemos, de manera tan singular, a una criatura incipiente, sin poner condiciones? Y ¿qué ha pasado en el interior del Bebé, recién nacido, para que conozca a sus padres, de modo que, los distinga de todos los demás cuando lo cogen en sus brazos?

Al contemplar la escena del nacimiento, empiezas a descubrir lo que encierra “ser querido, deseado, amado”

Yo creo que todos tendríamos que partir de aquí, de lo más singular, para acoger y gritar a todos la importancia de la familia.

La familia es el sueño de Dios. Él, le dio prioridad a todo lo demás, cuando decidió crear la humanidad; y es, en cada Navidad, cuando nos damos cuenta de que Dios quiere reiterar su sueño, al decidir venir al mundo y tomar carne mortal, como la nuestra, apostando de nuevo por la familia.

Así lo comprobamos:

  • Jesús nace en el seno de una familia.
  • Saborea, en familia, lo que es realmente amar de verdad.
  • En ella desarrolla sus capacidades durante 30 años. Aprende a:
  • A respetar.
  • En ella recibe la cultura adecuada a su tiempo.
  • Una formación, humana, sólida y fuerte.
  • Y en ella aprende a orar.

Nosotros también hemos apostado por la familia y no escatimamos esfuerzos para que se consolide, para que prospere, para que se fortifique… porque vemos que está amenazada en grado sumo.

No hace falta nada más, que echar una ojeada por el entorno para comprobar con estupor, que la familia de hoy vive desasosegada. Con amplios horarios; con un bombardeo de amor sensacionalista por parte de los medios de comunicación; con la exigencia de amarse a sí mismo olvidando a los demás y pasando por alto la entrega, el respeto, la fidelidad…; y lo que es peor, parece que el futuro no se observa demasiado halagüeño.

Sin embargo, es asombroso que, en medio de tanta desolación, Dios vuelva de nuevo a salvarnos.

El Señor sabe, mejor que nadie que la familia tiene que calmarse. Que la familia no tiene tiempo de ser familia.

Dios sabe que la familia de hoy, gasta el tiempo que le ha concedido para ser feliz, en correr tras una felicidad que no halla; porque la ha confundido con el placer. Por eso:

  • La familia de hoy tiene que aprender que, la felicidad. no se encuentra huyendo de los compromisos, sino asumiéndolos y realizándolos.
  • La familia necesita aprender a mirar, a contemplar, a valorar, a descubrir, a aceptar el misterio…
  • La familia necesita juntarse, palparse, saborearse, sentirse…
  • La familia necesita, dejar a Dios vivir en su centro para tener vida y vivirla en el amor.
  • La familia necesita, volver a los orígenes, al primer encuentro, al lugar del enamoramiento… a, ese Paraíso, donde Dios paseaba a su lado, al caer de la tarde.
  • La familia necesita sentir su precariedad y darse cuenta de que se ha apartado de Dios y se siente sola, desarropada, desasida… No tiene donde apoyarse.
  • La familia necesita volver a la fidelidad.

Porque cuando se es fiel a los compromisos, cuando se vive en el amor, experimentas la libertad de mostrarte como eres; no tienes que tapar nada, no necesitas “divorcio Express”, “ni aborto libre”… porque todo fluye desde el amor.

Hoy, día de la familia, tenemos que adquirir el compromiso de estar a la escucha de esa voz interior que nos delata, cuando hacemos algo que no está bien. Esa voz que nada ni nadie, puede ahogar y nos golpea cuando no somos coherentes con lo que hemos prometido.

Pero dichosos, nosotros, si al oírla somos capaces de ponernos en pie y decir: ¡Aquí estoy! ¡Quiero rectificar! ¡He tomado la decisión de amar!… porque ¡He optado por ser familia!