La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La “cultura del encuentro” en el mensaje político

El deseo de felicidad se intensifica en el corazón estos días en que tenemos la mirada puesta en la celebración de la encarnación del Hijo de Dios. No ha habido a lo largo de la historia noticia más trascendente para el destino del mundo que aquél Nacimiento que nos alumbró desde la humildad de un establo hace 2014 años. La gran paradoja, desde entonces, es el voluntario gesto de mirar para otro lado que ha caracterizado y caracteriza a tantos seres humanos, que no entienden que este Dios no nos quita nada, sino que nos da todo.

El pensamiento y la mirada del Papa Francisco como cabeza de la Iglesia que celebra la Navidad, están centrados en los cristianos que viven oprimidos y perseguidos en Oriente Medio por el mero hecho de creer en Jesús. Él ha venido para responder al dolor y a la necesidad de todos. Por eso contemplarle es fuente de ese amor a los otros que la tradición cristiana llama caridad, que se manifiesta en los múltiples movimientos de solidaridad con los más necesitados. Esta es una concreción de la “cultura del encuentro”, de la que tanto viene hablando el Papa y que debiera ser el centro de las preocupaciones políticas, los discursos y los mensajes, alguno de ellos muy esperado esta noche, porque todo tiene que ver con los deseos de paz que tan generosamente repetimos estos días.