La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Hemos hallado nuestro tesoro

 

Julia-MerodioPor Julia Merodio

Contrariamente a lo que la gente presupone, nuestro tesoro reposa en una cueva alejada de la ciudad, sin seguridades que lo resguarden, ni guardias que lo custodien…

A su lado, tan sólo dos jóvenes, con un corazón disponible, lejos de guardarlo bajo alarmas de seguridad, se disponen a ofrecerlo a todo el que va llegando, aunque escaseen demasiado los interesados en conocerlo. Esta sociedad próspera y aventajada, no está dispuesta a entrar en una cueva, por muy importante que sea el tesoro que se pueda hallar dentro de ella.

¡Un tesoro en una cueva! ¡Se habrán creído que somos tontos!

EN LA CUEVA SE ENCUENTRA… LA GLORIA DE DIOS

Porque, precisamente, esa es la gloria de Dios: ofrecer al ser humano ese Tesoro que le proporcione la felicidad. Así lo decía San Ireneo y así lo asevera el Papa Francisco: “La gloria de Dios es encontrar un hombre feliz” Feliz, aquí y ahora; en este tiempo y en esta tierra; en esta sociedad y en este año de 2014 en el que nos encontramos.La dificultad llega cuando esa gloria de Dios, esa felicidad, hay que encontrarla de una forma tan sorprendente. Pero ahí está… Lo recoge con mucha fidelidad el evangelio de Lucas: “Esta es la señal: Encontraréis al Niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre…”

• Y tú ¿estás dispuesto a entrar en la cueva donde se halla tu tesoro?