La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El bautizo de Miguel Ángel

MagdalenaMagdalena del Amo

Ayer fue día de fiesta en el cielo, en la tierra, y más concretamente en un rincón de la costa del Cantábrico llamado Avilés, la villa del Adelantado. Allí nació don Pedro Menéndez, primer gobernador de La Florida, cuando el sol no se ponía en los dominios de España. Ayer fue fiesta, no solo por ser domingo sino porque Miguel Ángel entró a formar parte de la gran familia de Dios a través del Bautismo. Ya pertenecía al cielo desde aquellos primeros instantes en los que el gran milagro de la vida volvía a repetirse bajo la forma de un nuevo proyecto de ser humano. Pero desde ayer, día 14 de diciembre, lo es de manera oficial, y así consta en el libro intangible de la vida y en las actas de la parroquia. El sacerdote hizo hincapié del gran día, que debía ser recordado y celebrado cada año.

Hoy se celebran menos bautizos, pero los padres y padrinos tienen una mayor conciencia de su significado. El agua bautismal es símbolo de regeneración de la nueva vida y de limpieza, porque libera al bautizado del pecado original. El cirio simboliza la cruz de Cristo y se enciende con la llama del cirio pascual. Esa luz guiará al bautizado por el camino de la vida. En nuestros días, esta vela se reserva para utilizarla nuevamente al recibir los sacramentos de la comunión, la confirmación y el matrimonio. Los oleos indican que Dios bendice al bautizado y le transmite fortaleza para iniciar la vida cristiana. Otro de los símbolos es la vestidura blanca, que se identifica con la pureza y la inocencia. El acto de colocar la capucha sobre la cabeza del bautizado representa la llegada del Espíritu Santo al nuevo miembro de la comunidad cristiana. El oficiante, los padres y los padrinos realizan cinco cruces como señal de entrada en la Iglesia.

No sabemos con qué sueñan los bebés cuando sonríen, ni qué están pensando cuando miran fíjamente sin expresión alguna, como si fueran simples muñecos de carne. No sé qué dicen los sabios del cerebro y de la mente, pero es posiblemente en este aparente inmovilismo de los primeros estadios de la vida, cuando se configuran las estructuras del asiento de la conciencia. Actividad cerebral, mente, alma y conciencia constituyen un cuadrinomio que la ciencia apenas ha empezado a atisbar.

En el terreno humano, los asistentes suelen estar pendientes de la reacción del infante. Algunos bebés, cosa natural, por otra parte, lloran al sentir el agua fría sobre su suave cabecita de pelusa, acostumbrada a las caricias con mano tibia. Miguel Ángel no lloró, pero además a mi hermana y a mí nos pareció que tras la ablución del agua bendita, en su carita se reflejaba la alegría del gran momento. Como si él supiera, con esa intuición sabia de los bebés, lo que acababa de ocurrir: Dios acababa de poner el mundo a sus pies.

Miguel Ángel juntó a familiares, unos de cerca, y otros de lejos. Y hubo aperitivos, comida, bebida y charla. Al final, Marisol y Jose, papás felices de baba, nos regalaron una foto del niño como recuerdo, con la fecha del día. ¡Que el Señor bendiga a los cuatro! Ah, me faltaba Nicolás, el hermanito de tres años, de lengua de trapo y rizos de querubín.