La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
CELEBRACION DE LAS BODAS DE ORO DEL COLEGIO DE SAN IGNACIO, DE TORRELODONES

Monseñor Osoro invita a los alumnos a vivir con la sabiduría de Dios

cros2El Colegio San Ignacio de Loyola de Torrelodones ha iniciado la celebración de sus sus bodas de Oro con un amplio programa de actos iniciado con una Eucaristía presidida por el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, en la Capilla del centro.

En su homilía, Monseñor Osoro quiso acercar la Palabra del Señor, “que nos ha entregado a nuestras vidas a través de tres palabras que me gustaría que quedasen en vuestro corazón, en este día, en que celebramos los 50 años de este colegio. Las palabras son: contemplar, vivir y estar.

Contemplemos lo que acontece: el Señor nos pide que contemplemos esta tienda, que es el colegio de San Ignacio, esta realidad que no solamente es hormigón, pintura, cemento, y madera que lo decoran, estáis fundamentalmente todos vosotros, los alumnos, los profesores, y también los padres, que os fiais de lo que aquí, se  entrega a vuestros hijos”. En este contexto recordó que “el ser humano no puede encerrarse en sí mismo, porque se destruye y destruye también a los demás, porque no los mira, no le enseña han enseñado a mirar. ¿Quién es el ser humano de verdad? Es imagen de Dios, es semejante a Dios. Dios nos ha hecho así, a su imagen y semejanza, para que nos respetemos, para que ante cualquier ser humano nos arrodillemos, para que construyamos, para que el ser humano, todo ser humano, todo hombre y mujer, crezcan cada vez más, como personas que tienen que amar, que tienen que desarrollar a los demás, que tienen que querer a los demás, que no se pueden aprovechar de los demás, que tienen que servir a los demás, que tienen que considerar que el otro es más importante que uno mismo. Es una maravilla que  a los 50 años, hoy desde la palabra del Señor, en primer lugar contemplemos lo que aquí acontece, y lo que aquí acontece es maravilloso. Es una maravilla, no es una fábrica de tornillos, no, es un lugar donde la gran belleza que es Jesucristo mismo, se deja y se le da la posibilidad y se le dan los medios para que entre en el cauce, en el corazón de todos las existencias de los que aquí estáis como alumnos, para que os haga crecer el Señor, en esas dimensiones que solo Él puede ofrecer al ser humano”.

 D. Carlos señaló que “dentro de muy pocos días vamos a celebrar la Navidad. La Navidad es el acontecimiento más grande que ha podido existir, que Dios se haga presente en esta historia, tome rostro humano, y toma rostro humano para enseñarnos a nosotros a tener el rostro de Dios.Por eso cuando contempléis esta Navidad en el nacimiento al Niño Jesús, contemplad que es Dios mismo, que se ha hecho hombre y viene a esta tierra para que nosotros seamos como Él, seamos en Él, y a esto ayuda el colegio de San Ignacio”.

 En segundo lugar, vivir. “El Señor nos dice que vivamos con la sabiduría que viene de Dios. Tú eres ternura si te acercas a mí, te acercas a cada uno de los que estamos aquí y te acercas para amarnos, para querernos y para tener misericordia de nosotros porque no nos tienes en cuenta lo que a veces hacemos mal, sino simplemente nos dices ‘te perdono y sigue adelante’. Es la misericordia entrañable de un Dios que no es un Dios que actúa a latigazos con el hombre, sino todo lo contrario: un Dios que nos quiere tanto que, cuando lo descubrimos es imposible que quedemos exactamente igual en nuestra vida. Solamente es posible decirle: ‘Señor, ante tal cariño, yo quiero hacer lo que Tú quieras; tu bondad, Señor, es tan grande… Tú eres recto, Tú nos enseñas es el camino y tú nos das tu sabiduría, la que procede de ti, que es tu bondad; quieres que la tengamos nosotros. Es tu amor; Tú deseas que nosotros tengamos tu amor, y no otro. Quieres que releguemos el egoísmo, quieres que releguemos todo aquello que destruye nuestra vida y la de los demás. Vivamos con la sabiduría de Dios’”.

Qué bien nos viene esta Palabra de Dios para celebrar los 50 años de la existencia del colegio de San Ignacio”, afirmó. “Porque el Señor nos ha dicho: ‘Mirad, contemplad esta tienda, fijaos lo que tenéis, una riqueza impresionante, una tienda maravillosa, que nosotros vemos hoy en Torrelodones, en este colegio. Y, por otra parte, vivamos con la sabiduría de Dios. No seamos torpes”.

Y, en tercer lugar, estar. Para hacer todo esto”, señaló, “permanezcamos en la escuela de Jesús. Lo habéis escuchado en el Evangelio que acabamos de proclamar, en el que se nos decía cómo Jesús nos invita a todos nosotros a permanecer. Permanezcamos en la escuela de Jesús. Jesús llega a nosotros como llegó al templo; llega, estos días lo estamos celebrando en este tiempo de Adviento. Cantamos ‘Ven, Señor’, y Él va a llegar como llegó la primera vez. Volverá otra vez, como llegó a Belén: Él quiere llegar al corazón de nosotros, quiere entrar en nuestra vida. Permanezcamos en su escuela. Y, cuando llega, vamos a ver nuestro corazón y que Él nos enseña, que tiene autoridad para enseñarnos. Él no nos engaña, nos dice quiénes somos y nos dice lo que tenemos que hacer”.

El ser humano, sólo por sí mismo, nunca sabe quién, ni sabe lo que debe hacer. La maravilla que hace Dios es que, al meternos en su escuela, al llegar y abrirle nuestro corazón, nos dice que somos imágenes de Dios”.

Finalmente, animó a todos los presentes a vivir “con la sabiduría de Dios y no con otra, y permaneced en la escuela de Jesús. Hoy, el Maestro también viene y se hace presente en este altar, en el misterio de la Eucaristía. Vamos a decirle al Señor: ‘Tú, que tu mostraste hace 50 años con el empeño de que aquí hubiese un colegio en el que Tú fueses el maestro, en el que todos aprendiésemos de ti cómo estructurar toda una manera de enseñar, incluso la sabiduría humana, pero sobre todo para que nosotros desarrollemos en la plenitud de la vida, ayúdanos a que en los próximos años tengamos también esa valentía y esa audacia de estar acudiendo permanentemente a tu escuela: a la escuela del amor y de la gracia, de la paz y de la vida, de la bondad y de la verdad”.