La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Monseñor Carlos Osoro al Movimiento Scout Católico: “Vosotros sois testigos de esa Luz, que es Jesús”

lpb-almudenaCon el lema «La llamada – da la llama», el Movimiento Scout Católico (Scouts MSC) celebró ayer el evento central de reparto de la Luz de la Paz de Belén. Y lo hizo con una solemne celebración de la Eucaristía, presidida por el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, en la Catedral de la Almudena. En su homilía, el prelado madrileño señaló que “es un día grande para todos nosotros. No os podéis imaginar la alegría que sentimos al saber que tenemos la luz de Belén aquí: es un cirio encendido, pero representa la Luz que es Jesucristo. La Luz tiene un rostro, que es Cristo mismo, y eso lo vivimos y celebramos trayendo la luz de Belén y llevándola a todos los rincones de nuestra geografía. Este año aquí, desde Madrid, para todos nosotros, para todo el movimiento Scout. Un trabajo que habéis hecho de una forma singular en este tiempo, con una vigilia de oración, pensando en cómo caminar como hijos de la luz, como discípulos de quien es la Luz”.

En alusión al lema del encuentro, explicó que “la llamada- da la llama tiene una dimensión de salir a decir a los demás quién y cómo se puede tener esta luz. Quién nos la da y qué provoca esta luz en la vida de cada uno de nosotros. Es una llamada misionera, vocacional: el Señor nos llama”, dijo. “Es muy importante, queridos amigos Scouts, que fortalezcáis vuestra identidad. Sí. Tenéis una metodología propia, pero también tenéis una identidad singular: no sois nada más y nada menos que hijos y hermanos de nuestro hermano mayor, que es Jesús. Él es la luz”.

A continuación, recordó a los presentes que “hemos sido enviados para entrar por todos los caminos donde están los hombres, y para ser testigos de la Luz. Esto es lo que quisiera que retuvierais en vuestro corazón, todos, los más pequeños y los más mayores, toda la familia del movimiento Scout. Quisiera que tuvieseis esta expresión en vuestro corazón y que retuvierais de alguna forma la alegría de tener la luz de Belén en medio de nosotros”. “El mundo en el que vivimos, apuntó, a menudo es violento, egoísta, a veces intolerante… Pero en medio de este mundo está la luz, porque que sois vosotros, y la única explicación que tenemos para estar aquí esta tarde es que queréis ser testigos de la Luz”.

No estamos por cuenta propia en este mundo, dijo. Los cristianos sabemos que hemos sido enviados por el Señor a esta Tierra, a recorrer este mundo, para entregar una buena noticia a quienes están sufriendo, a quienes tienen el corazón pequeñito y no entra nadie… El Señor nos pide que demos la noticia de que Él quita el sufrimiento y da esperanza, Él cura el corazón, le da la libertad. Él nos libera de la cautividad. Hemos sido enviados nada más y nada menos que a esto. Tenemos “una profesión»: los niños como niños, los adultos como adultos, que es la de entrar por los caminos por donde están los hombres. Id donde están los hombres, a la historia viva de los hombres: entrad, no tengáis miedo. Cuando los encontréis, quedaos con lo bueno; y si les falta algo, entregadles la Luz que agranda el corazón. Hay que estar en todos los caminos”, insistió.

Confesó que se puede llegar a todo el mundo “siendo testigos de la Luz”. En este sentido, preguntó a los presentes: “Tú, ¿quién eres?”. “La Luz que traemos aquí, aseguró, viene de Belén, hay un rostro detrás de esa Luz: un Dios que se ha hecho hombre. Y vosotros sois testigos de esa Luz, que es Jesús. Enviados para entrar por todos los caminos de este mundo y ser testigos de la Luz”. “El discípulo de Jesús, prosiguió, es el que considera a quien está a su lado más importante que sí mismo. Por eso, sirves, amas, das la vida por ellos… Eso es tener la Luz. Es difícil para nosotros, pero es fácil con la gracia del Señor. Y vamos a hacerlo”, afirmó. Hoy, añadió, “recibimos la Luz, que es Cristo. Y la queremos llevar a todos los lugares. Porque esta Luz da felicidad, construye fraternidad y hace la revolución de la ternura, del amor, que capacita a todos para descubrir que el otro, que está a mi lado, es mi hermano”.

Estamos en este mundo, apuntó, enviados por Dios mismo, somos miembros de la Iglesia para llevar a todos los caminos donde están los hombres la luz. Esta es la gran noticia que nos trae hoy la Luz de Belén, que hemos recibido en este tercer domingo de Adviento”, concluyó.