La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Los violentos sobran en el mundo del fútbol

Una reyerta entre aficionados del Atlético de Madrid y del Deportivo de La Coruña ha acabado este domingo en una batalla campal por las calles de Madrid. Una persona ha muerto, hay una docena de heridos y veinticuatro detenidos. Los vándalos se habían citado previamente por whatsapp y se han enfrentado en las inmediaciones del Estadio Vicente Calderón, arrasando con todo lo que iban encontrando a su paso. Es cierto que este tipo de bárbaros suelen aprovechar cualquier pretexto para delinquir y que en ningún caso se puede ni se debe hacer una asociación directa entre fútbol y violencia. El fútbol es un deporte de masas que, desde las categorías iniciales hasta los profesionales convoca a millones de personas en todo el mundo, la gran mayoría pacífica y deseosa de practicarlo o de disfrutarlo como espectadores, poniendo de relieve además los valores que encarna el verdadero espíritu deportivo.

Pero también es cierto que no es la primera vez que esto sucede, tampoco en España, y que nos solemos echar las manos a la cabeza cuando ya ha ocurrido y no prestarle demasiada atención a un fenómeno latente, minoritario pero muy relevante, que se produce en torno al fútbol. En muchos casos, como en este último, las bandas de delincuentes con bufanda, se llamen Frente Atlético, Riazor Blues o cualquier otro nombre de grupo ultra, son bien conocidas e incluso a lo largo de los años han sido también promovidas o al menos toleradas desde los clubes.  Los violentos sobran; también del mundo del fútbol. Y cuanto antes se tomen medidas drásticas para expulsarlos, menos tragedias como la de este domingo tendremos que lamentar.