La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El cardenal Müller subraya en un discurso la necesidad de diálogo en la Iglesia

muller3 «Puesto que la iglesia es muy grande, el trabajo de la Congregación para la doctrina de la fe debe ser desempeñado forzosamente en equipo, es decir en el diálogo, en el intercambio entre las tendencias teológicas y escuchando al otro», ha destacado el cardenal Gerhard Ludwig Müller durante el discurso pronunciado en la universidad de Lovaina, en donde participó en el congreso internacional organizado por la Conferencia Episcopal de Bélgica “Omnes Gentes” sobre «Una Iglesia en diálogo, releer el Concilio Vaticano II».

En su intervención durante la apertura del congreso, el purpurado reflexionó sobre la «necesidad del diálogo en la Iglesia, en general, y en sus instituciones particulares», y describió como ejemplo las actividades que lleva a cabo su dicasterio, mismo que «muchos juzgan sumariamente como una instancia de “no-diálogo” y de rechazo del diálogo. Parecería que el magisterio hiciera imposible un diálogo auténtico; parecería que, al evocar constante y tenazmente el depósito de la fe, cerraría la puerta a las discusiones sobre las cuestiones pendientes; parecería que sofocara el diálogo. En realidad –garantizó– las cosas no son de esta manera».

De hecho, explicó Müller, «las cuestiones pendientes son analizadas constantemente por los responsables de los expedientes (40 personas de todos los continentes), para después ser tratadas con los superiores de las Congregaciones en una reunión semanal. Además, los casos más complejos son enviados a 25 asesores que se reúnen regularmente para discutir sobre ellos desde un punto de vista teológico. Y finalmente, las decisiones fundamentales son tomadas por los miembros, unos treinta entre cardenales y obispos, en la asamblea mensual del dicasterio. Después son presentadas al Papa durante una audiencia reservada».