La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
EN SU HOMILÍA DE TOMA DE POSESION COMO ARZOBISPO DE MADRID

Monseñor Osoro tacha el sistema de la sociedad actual de injusto e inhumano al tiempo que aboga por la cultura del encuentro y la justicia

Toma_de_Posesion_02-36El nuevo arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Carlos Osoro Sierra, ha tachado el sistema que rige la sociedad actual de «injusto» e «inhumano» y ha pedido «transformaciones profundas» a favor de los que sufren. «Quien tiene relación con los hombres no puede aceptar un mundo donde tantos sufren y están privados de lo necesario pues nos desvela un sistema que no es justo, que es inhumano. Son necesarias transformaciones profundas y estoy convencido de que la fe y el amor, vividos con la intensidad y la fuerza que viene de Jesucristo, producen una cultura de la justicia, del encuentro y eliminan la exclusión», ha subrayado Osoro.

Asimismo, ha propuesto «audacia y valentía» para que la Iglesia sea «casa de comunión» y conserve «la unidad». «Tenemos una sola fe, una sola vida sacramental, una única sucesión apostólica, una misma esperanza y la misma caridad. Somos una única familia», ha insistido, al tiempo que ha precisado que «nadie sobra».

Así lo ha indicado durante la homilía pronunciada en la solemne y brillante  ceremonia litúrgica de toma de posesión como nuevo arzobispo de Madrid, celebrada en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, donde fue presentado por el Nuncio de Su Santidad, Renzo Fratini, ante cientos de fieles, autoridades, todos los cardenales españoles, obispos, religiosos y representantes de otras confesiones.

Palabras de aliento y esperanza a los que sufren

Concretamente, monseñor Osoro ha enviado una palabra «de aliento y esperanza» para «tantas familias que sufren aún la lacra del paro o que experimentan en sus miembros la enfermedad, la soledad o un sinfín de problemas», para los emigrantes que buscan en Madrid «un futuro mejor» y los ancianos.

Ante un mundo con una «maraña de problemas», monseñor Osoro se ha dirigido a todos los cristianos para decirles que los «necesita» para intentar «cambiar el mundo». «Frente a la impotencia que muchas veces sentimos ante realidades que están junto a nosotros, ¿tiene sentido tratar de cambiar todo esto? Claro que vale la pena», ha exclamado. En todo caso, ha puntualizado que para lograrlo no basta con ser «buenos y generosos» sino que hay que ser «audaces, inteligentes, capaces y eficaces».

“Globalización” del corazón

En este sentido, el nuevo arzobispo de Madrid ha sugerido hacer una «globalización del corazón» y no de la indiferencia así como crear «una cultura del encuentro» de forma que los proyectos se lleven a cabo desde ésta y no desde «la confrontación, la falta de acuerdos ni desde el conflicto». Asimismo, ha invitado a pasar de una pastoral de «mera conservación» a otra «decididamente misionera».

También ha advertido de que «ni la opresión, ni la vejación, ni la explotación, ni la usura, ni el robo de lo que pertenece al otro, tiene vigencia en quien ha sido alcanzado por Jesucristo» que debe, por el contrario, «escuchar, tener compasión, amar y acercarse al otro». Además, ha pedido «no defraudar a los hombres en este momento de la historia» de forma que tengan «las puertas abiertas de la Iglesia, para que puedan percibir la misericordia de Dios, que no están solos y abandonados» porque, tal y como dijeron los Papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, la Iglesia debe ser reconocida «por encima de cualquier otro aspecto, como la casa de la misericordia».

Según ha precisado, la Iglesia escucha a todos los hombres y siente «una preocupación especial por quienes están más abandonados y excluidos, por los más pobres» y por los no creyentes.

Audacia y valentía

Por otro lado, ha propuesto «audacia y valentía» para que la Iglesia sea «casa de comunión» y conserve «la unidad». «Tenemos una sola fe, una sola vida sacramental, una única sucesión apostólica, una misma esperanza y la misma caridad. Somos una única familia», ha insistido, al tiempo que ha precisado que «nadie sobra».

Monseñor Osoro cree que la Iglesia debe darse a todos, incluso cuando los hombres «se han dejado robar» lo más suyo «por otros ídolos» y debe hacerlo, según ha matizado, «con paciencia, sin reproches, con amor, esperanza, alegría y misericordia», saliendo a buscar a los hombres «en las realidades que están viviendo» y «no donde piensa que debieran estar».

También ha agradecido la «entrega, trabajos y desvelos» de su predecesor en este cargo, el cardenal Antonio María Rocuo Varela, por hacer llegar el Evangelio «a todos los corazones». «Él quiso hacer verdad que contemplaseis el rostro de Dios», ha subrayado. Don Carlos Osoro también se ha mostrado esperanzado sobre la fe de los españoles pues considera que «hoy sigue existiendo y manifestándose una inquietud religiosa viva en el corazón de las personas» y, por ello, aunque se habla de grandes ciudades «secularizadas», ha invitado a «no ceder a un pesimismo estéril» pues «el pueblo no está cerrado a la fe».

Finalmente, se ha dirigido a los jóvenes a los que ha pedido que se opongan a «la civilización del egoísmo y del descarte, que considera a la persona un medio y no un fin». Además, ha anunciado que mantendrá encuentros con la juventud los primeros viernes de cada mes a las 22,00 horas en la Catedral. “Oponeos –han sido sus palabras-  a lo que parece hoy la derrota de la civilización, reafirmando con energía la civilización del amor y la cultura del encuentro. Dad un testimonio grande de amor a la vida, don de Dios, luchad contra la pretensión de hacer del hombre el árbitro de la vida del hermano”.

Seis cardenales y 60 obispos 

Seis Cardenales y más de 60 obispos españoles han concelebrado la Misa de Toma de Posesión del Arzobispo de Madrid, Monseñor Carlos Osoro Sierra. Se trata de los Cardenales Antonio María Rouco Varela, Arzobispo Emérito de Madrid; Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo Emérito de Sevilla; Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Valencia; Lluis Martínez Sistach, Arzobispo de Barcelona; Manuel Monteiro de Castro, Penitenciario Emérito; José Manuel Estepa Llaurens, Arzobispo Emérito Castrense; y Fernando Sebastián Aguilar, Arzobispo Emérito de Pamplona.

Las demás personalidades presentes han sido el Nuncio de Su Santidad en España, Mons. Renzo Fratini, encargado de presentar al nuevo Arzobispo de la diócesis, y los arzobispos Ricardo Blázquez Pérez, de Valladolid; Braulio Rodríguez Plaza, de Toledo; Juan José Asenjo Pelegrina, de Sevilla; Julián Barrio Barrio, de Santiago de Compostela; Juan del Río Martín, Castrense; Santiago García Aracil, de Mérida-Badajoz; Francisco Gil Hellín, de Burgos; Javier Martínez Fernández, de Granada; Francisco Pérez González, de Pamplona; Jaume Pujol Balcels, de Tarragona; Jesús Sanz Montes, de Oviedo; Manuel Ureña Pastor, de Zaragoza; Joan Enric Vives Sicilia, de Urgel; Piero Marini, Presidente de los Congresos Eucarísticos Internacionales; Elías Yanes, Emérito de Zaragoza; y Dimitris Tsiamparlis, Vicario Patriarcal para España y Portugal de la diócesis greco Ortodoxa. El Arzobispo de la Iglesia Siriana Ortodoxa de Antioquia, Nicolaos Matti Abd Alahad; Hieromonje Gheorghe Florea, Monje Ortodoxo Rumano; Hermano Bargavanu Marian, Monje Ortodoxo Rumano.

Los Obispos diocesanos Antonio Algora Hernando, de Ciudad Real; Bernardo Álvarez Afonso, de Tenerife; Ciriaco Benavente Mateos, Obispo de Albacete; Enrique Benavent Vidal, de Tortosa; Alfonso Carrasco Rouco, de Lugo; Román Casanova Casanova, de Vic; Jesús Catalá Ibáñez, de Málaga; Francisco Cerro Chávez, de Coria-Cáceres; Esteban Escudero Torres, de Palencia; Carlos Escribano Subías, de Teruel y Albarracín; Demetrio Fernández González, de Córdoba; Ginés García Beltrán, de Guadix; Jesús García Burillo, de Ávila; Adolfo González Montes, de Almería; Luis Gutiérrez Martín, emérito de Segovia; Eusebio Hernández Sola, de Tarazona; Vicente Jiménez Zamora, de Santander; Vicente Juan Segura, de Ibiza; José Leonardo Lemos Montanet, de Orense; Joaquín María López de Andújar, de Getafe; Carlos López Hernández, de Salamanca; Casimiro López Llorente, de Segorbe-Castellón; Julián López Martín, de León; Camilo Lorenzo Iglesias, de Astorga; Gregorio Martínez Sacristán, de Zamora; José Mazuelos Pérez, de Jerez; Gerardo Melgar Viciosa, de Osma-Soria; Jesús Murgui Soriano, de Orihuela-Alicante; Xavier Novell i Gomá, de Solsona; Juan José Omella Omella, de Calahorra y La Calzada La Rioja; Luis Quinteiro Fiuza, de Tuy-Vigo; Francesc Pardo Artigas, de Girona; Joan Piris Frigola, de Lleida; Juan Antonio Reig Plá, de Alcalá de Henares; Atilano Rodríguez Martínez, de Sigüenza-Guadalajara; José Ángel Sainz Meneses, de Terrasa; José Sánchez González, Emérito de Sigüenza-Guadalajara; Manuel Sánchez Monge, de Mondoñedo; Jaume Traserra Cunillera, emérito de Solsona; José Vilaplana Blasco, de Huelva; y José María Yanguas Sanz, de Cuenca.

Y los Obispos auxiliares de Toledo, Ángel Fernández Collado; Oviedo, Juan Antonio Menéndez; Getafe, José Rico Pavés; Madrid, Fidel Herráez, César Franco y Juan Antonio Martínez Camino, Sj; auxiliar emérito de Toledo, Carmelo Borobia Isasa.

También concelebraron Ramón Herrando y Pedro Álvarez de Toledo, Vicarios del Opus Dei; Santiago Cantero, Prior del Valle de los Caídos; Florentino Hoyos, ex Abad de Covadonga; Javier Prades, Rector de la Universidad San Dámaso; Ángel Galindo, Rector de la UPSA; Julio Martínez, Rector de la Universidad Pontificia Comillas; Ángel Pérez Pueyo, Rector Colegio Español; Simón Puertas, Provincial de los Recoletos; Antonio Maroño, Provincial de San Pablo; Samuel Segura, Provincial de los Salesianos; Daniel Hayado, Provincial de los Escolapios; y José María Gil Tamayo, Secretario General de la CEE, entre otros.

Entre las personalidades civiles asistentes se encontraban, entre otros, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González y la alcaldesa Ana Botella así como el expresidente de las Cortes, José Bono.