La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

“Una sola familia humana, Alimentos para todos”

El papa Francisco auspició el pasado mes de diciembre de 2013 una campaña internacional destinada a tomar medidas efectivas para conseguir que el mundo de 2015 pudiera declarar la erradicación definitiva del hambre. Su lema es “Una sola familia humana, Alimentos para todos”, y en España la coordinan Caritas y Manos Unidas.

La cuestión es de extrema gravedad porque una vez que está más que demostrado que las teorías malthusianas se construyeron sobre una falacia, el hambre no es fruto de la falta de alimentos sino de la injusta distribución de los recursos. Esta es una de las paradojas de un mundo que mientras desperdicia el 30% de los alimentos que produce, permite que 805 millones de personas sigan pasando hambre y que una persona de cada nueve sufra desnutrición crónica.

Este desequilibrio atenta contra la dignidad del ser humano, lesiona el derecho a la vida y afecta a la seguridad humana en la medida en que consagra las brechas entre el mundo rico y el mundo pobre. Corregir este desequilibrio es deber de los Estados pero también de las comunidades y de cada persona, a través de un cambio cultural y de estilos de vida.