La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Los genuinos principios y valores de los españoles

Manuel Cruz

La elección de España como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en los dos próximos años, le ha dado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, motivos sobrados para henchir el pecho, mirarse en el espejo y creerse en el país de las maravillas. “Estar allí –ha escrito satisfecho- responde a nuestro peso específico en el mundo y, además, nos sirve para proyectar al mundo los principales valores que nos definen como españoles”.

– ¡Esto es fantástico! El Consejo de Seguridad, encargado de velar por la paz del mundo aunque el mundo no le haga caso, nos va a escuchar y puede que, incluso, nos pida consejo para solucionar el conflicto de Oriente Medio, dada nuestra “tradicional amistad con los pueblos árabes” (¿sigue siendo válido ese viejo tópico del franquismo?); la epidemia de ébola en África dada la experiencia que estamos viviendo en el Hospital San Carlos y puede que hasta propongamos la fórmula mágica para acercar a rusa y ucranianos y hasta el “yihadismo”. ¿Y cómo será eso?, le pregunto.

– ¡Pues hombre, con nuestros “principios y valores” que nos definen como españoles, según Rajoy.

– ¿Y cuales son esos principios y valores tan genuinos, tan nuestros, que nos abren las puertas de todos los países con solo enseñar el carnet de identidad, al margen de nuestro cainismo cíclico? Se lo digo porque la “memoria” de transición que antaño llegó a admirar fuera de nuestras fronteras, parece que se ha olvidado ya. ¿Qué tenemos que enseñar hoy al mundo?

– ¡Qué preguntas! Hay que leerse bien el artículo de Rajoy en ABC para enterarse de que en nuestro corazón de españoles late un gran ideal que nos hace singulares: la defensa del orden internacional, de la libertad, de los derechos humanos, de la democracia y del Estado de Derecho…

– ¡Vaya! Pero ¿esos principios no son los mismos que identifican también al conjunto de la Unión Europea y al mundo occidental?

– Si, es cierto pero es que antes de la democracia no defendíamos esos principios y, además, España, “que camina con Europa por el camino de la prosperidad y la democracia”, se siente próxima a África y apuesta con confianza por su presente y su futuro, Rajoy dixit.

– Ah, perdone, no sabía que eso fuese tan “typical spanish”…

– Pues si, hombre: no se olvide que gracias a esos principios y valores, la España de Rajoy está dispuesta a trabajar “desde el diálogo y la determinación” para prevenir los conflictos y luchar por la democracia y contra la pobreza en el mundo. Y para demostrarlo, Rajoy aporta unos datos que muchas veces olvidamos: que tenemos más de 1.500 soldados en misiones de paz en seis países y nada menos que cerca de 2.500 cooperantes “que son nuestro orgullo”, contribuyen a mejorar las condiciones de vida en todo el mundo. Aunque Rajoy no lo dice, todo eso forma parte de la “marca de España” que ahora vamos a llevar por ahí fuera con mucha más intensidad.

– Oiga, perdone, pero ¿no forman parte de esa “marca” los trece mil misioneros españoles que están dando su vida por evangelizar, educar, cuidar enfermos e incluso alimentar a millones de personas?

– Hombre, no haga usted esas preguntas: evangelizar no tiene nada que ver con esos valores y principios de los que habla Rajoy, que son civiles, no religiosos.

–  Ah, perdone, yo creía que enseñar a amar, a educar, a trabajar por el bien común, a ser libres, a tener dignidad como seres humanos, a defender la vida, ha sido desde hace siglos y son en la actualidad, los valores que más han distinguido a los españoles… ¿no cree?

– Bueno, no me vaya usted a hablar ahora del descubrimiento de América tan lleno de lagunas, ni de la civilización que llevaron los misioneros mientras el oro se lo traían los reyes… Hoy tenemos otros principios y valores, hombre, como muy bien ha expuesto Rajoy: libertad, democracia, derechos humanos…

– Eh alto: ¿me puede decir que el aborto, la eutanasia o el matrimonio homosexual, son derechos humanos? ¿Y qué me dice de la corrupción, de la avaricia de políticos, empresarios, sindicalistas y todo lo que colea a su alrededor? ¿Forma parte todo eso de la “marca España”?

– Esos son males internos que, por cierto, ocurren también en otros países. Pero, fíjese: Estar en el Consejo de Seguridad nos permitirá denunciar con más fuerza la intangibilidad de las fronteras reconocidas y defender mejor la integridad territorial de España, en estos momentos tan cruciales para nuestro futuro. Eso es una forma muy clara de defender el Estado de Derecho y la democracia.

– Pero no me negará que defender la democracia, como usted dice, y el derecho internacional, no es precisamente lo que más distingue al Consejo de Seguridad de la ONU. Ahí, los que mandan son los cinco países que tienen derecho a veto y por eso la ONU no ha sido capaz de resolver el conflicto palestino-israelí, que es la “madre del cordero” del yihadismo. ¿Pueden imponerse nuestros “principios y valores” a los que tienen, por ejemplo, Estados Unidos o Rusia?

– Mire, así entramos en una discusión interminable. Acaso Rajoy ha debido ser más modesto en su valoración de que hayamos entrado en el Consejo de Seguridad. La verdad es que solo vamos a aportar un granito de arena que, en definitiva, nos va a servir para que en España tengan más eco los discursos que allí pronuncien nuestros representantes. O sea que, en definitiva, el Consejo va a servir al Gobierno como plataforma para potenciar su política interior y, sobre todo, para desbaratar los planes del soberanismo nacionalista catalán y vasco.

– Pero eso también lo será para el Gobierno que venga el año próximo. ¿O es que cree usted que Rajoy va a seguir en La Moncloa?

– Ahí me coge usted por las orejas, amigo…