La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
En la presentación de la obra “Doctrina social de la Iglesia. Estudios a la luz de la encíclica Caritas in Veritate”

Rouco Varela: «No se puede olvidar que el primer deber de la caridad es la comunicación de la verdad»

pprouco070308El Aula Pablo Domínguez de la Universidad Eclesiástica San Dámaso acogió el acto de presentación de la obra “Doctrina social de la Iglesia. Estudios a la luz de la encíclica Caritas in Veritate”, editada por la BAC, con la colaboración de AEDOS. Presidido por el Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo Emérito de Madrid Administrador Apostólico, en el acto intervinieron el Rector de la Universidad, Javier Prades, y los coordinadores de la obra, Juan José Pérez-Soba, Profesor estable del Pontificio Instituto Juan Pablo II, Rafael Rubio de Urquía, titular de la Cátedra ‘Ángel Herrera Oria’ de Doctrina Social de la Iglesia y Catedrático de Teoría Económica, y José María Sánchez García, Catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado y abogado.

En su intervención, Prades manifestó su agradecimiento a AEDOS por el libro editado y por presentarlo en San Dámaso. A su juicio, se trata de una obra importante en la que tanto AEDOS como la BAC han querido estudiar a fondo la encíclica sobre la caridad del Papa emérito. Al tiempo que manifestaba su satisfacción por ello, dijo que el volumen reflejaba la clarividencia del Papa al decir que la cuestión social se ha convertido en una cuestión antropológica. El libro, apuntó, nos ayudará a descubrir los tesoros que encierra la encíclica de Benedicto XVI.

Por su parte, Juan José Pérez-Soba comenzó su presentación afirmando que la caridad no se debe dar por descontada. El mundo, aseguró, necesita una luz que él mismo no es capaz de crear, y la Doctrina Social de la Iglesia permite iluminar temas actuales y proponer una luz. Para Pérez-Soba, la encíclica Cáritas in Veritate es un documento que sigue estando de actualidad cinco años después de su publicación. A su juicio, eso significa que la encíclica sigue aportando algo.

Consideró como un elemento fundamental el carácter de la propositio del texto, lo que supone una novedad que hace que la encíclica tenga un lugar de estudio, lo que se ha procurado realizar con el volumen publicado. La clave del mismo es, aseguró, el amor, que es cognoscitivo, es decir, que afecta a cada rama del conocimiento humano. La obra, apuntó, tiene un carácter paradigmático, ya que no ha sido un libro sino pensar e investigar juntos, entre todos sus autores. El fruto ha sido el trabajo que lleva el volumen, en el que se refleja un pensamiento compartido desde ámbitos diversos, con una gran unión de fondo, y que sale para responder o proponer un camino.

Para Pérez-Soba, la crisis actual es antropológica. Las universidades, afirmó, han dejado de ser fábricas de pensamiento. En el mundo actual, advirtió, no prima el pensamiento. No se valoran tanto las capacidades humanas constructoras de sociedad. Eso hace del volumen publicado una obra sólida según el principio cristiano de que el amor construye, el amor es sociedad, nace de un don. El amor, apuntó, es un don recibido, un vínculo que estructura la sociedad, es la luz que ilumina todas las realidades humanas. Y concluyó manifestando su agradecimiento a la Universidad San Damaso su aliento, a través de la Facultad de Teología, para la elaboración del libro, y al Cardenal Rouco el prólogo de la obra.

La caridad y sus implicaciones

El profesor Rubio de Urquía explicó en su exposición que la obra supone una revisión articulada y puesta al día de los elementos principales de la Iglesia en la encíclica estudiada. En el texto, añadió, hay un elemento vertebrador que es el concepto de desarrollo humano e integral. Benedicto XVI liga esta estructura, dijo, en la que la caridad es elemento central. Así, el libro editado explica qué es la caridad y qué implicaciones tiene. A su juicio, el concepto de desarrollo humano es clave para comprender la evolución de las sociedades a la luz de la antropología cristiana, y habilita para la comprensión de la realidad.

A continuación, tomó la palabra el Catedrático Sánchez García, para quien la Doctrina Social de la Iglesia no puede ser una ideología, ni utopía intrahistórica, sino que es fruto del ministerio de la Iglesia. Recordó que para Benedicto XVI la Doctrina Social de la iglesia forma parte de la tradición.

El acto concluyó con las palabras del Cardenal Rouco, quien manifestó su satisfacción por la presentación del volumen en San Dámaso, y por la obra en sí. Se trata, dijo, de un volumen que merece la pena, en el que se pone de relieve lo que significa el papel de la Cáritas in Veritate en la Doctrina Social de la Iglesia. Citando las encíclicas sociales del siglo XX, explicó que en la del Papa Benedicto XVI el lenguaje es diferente. Aseguró que se proyectó antes de la crisis que desde hace unos años viene padeciendo la sociedad europea. En el desarrollo temático de la Caritas in Veritate, apuntó, hay un origen y una causa de la problemática de la crisis, que es la crisis moral y de fe. Esta idea, afirmó, se repite en las otras encíclicas sociales del XX. La novedad de la encíclica de Benedicto XVI está en que aborda la solución de los problemas sociales de forma diferente, ya que en ella la Teología juega un papel decisivo. En este sentido, recordó unas palabras que el Papa dijo a los miembros del Tercer Sínodo Diocesano de Madrid en la audiencia especial que les concedió en julio de 2005: «En una sociedad sedienta de auténticos valores humanos y que sufre tantas divisiones y fracturas, la comunidad de los creyentes ha de ser portadora de la luz del Evangelio, con la certeza de que la caridad es, ante todo, comunicación de la verdad».

Para el cardenal Rouco, Cáritas in Veritate sigue siendo de mucha actualidad. Se trata, apuntó, de un texto que recupera la temática clásica y actual de la Doctrina Social de la Iglesia, “porque la Iglesia, o sigue ese camino, o no va a estar a la altura de lo que Dios, su obra, nos pide en este momento”, concluyó.