La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
Cardenal Rouco ante el Sínodo de la Familia

«El matrimonio y la familia están sometidos a desafíos de enorme gravedad»

pprouco070308Este domingo, el Papa Francisco presidía en Roma la Misa de inicio de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los obispos sobre la Familia, que se va a desarrollar hasta el próximo 19 de octubre con el tema “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. En su intervención en el informativo diocesano de COPE, el Cardenal Antonio Mª Rouco Varela, Arzobispo Emérito de Madrid Administrador Apostólico, explicó que “vivimos décadas en la historia de la Iglesia en las que la necesidad y, por ello, la exigencia de evangelizar, y evangelizar de nuevo, es manifiesta».

Añadió que «vivimos décadas, en la historia reciente de la sociedad, del mundo y del hombre, en las que el matrimonio y la familia, que son realidades imprescindibles para la salvación de la persona y de la sociedad, están sometidos a desafíos de una enorme gravedad”. Recordó que el Concilio Vaticano II, en “el capítulo I de la segunda parte, dedicada a las cuestiones más urgentes de la Iglesia con el mundo, plantea cómo fomentar la dignidad del matrimonio y de la familia, y afirma que la salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar. Si es así, hay que reflexionar sobre los retos que está viviendo el matrimonio, los desafíos que está sufriendo en la concepción de lo que es su ser más íntimo, su relación entre el amor y la vida, en función del bien común”. A su juicio, “evangelizar sin abordar en primer lugar estos grandes desafíos es caer en el vacío, pisar suelo quebradizo y no llegar a ningún término”.

Por eso, explicó, este Sínodo “va a hacer un diagnóstico de la situación. Ver cómo están los grandes problemas relacionados con la concepción, la vivencia y la realización del matrimonio cristiano, célula primera y básica de la familia, y la familia misma, célula básica de la sociedad y de la Iglesia. Por lo tanto, las grandes cuestiones que tienen que ver con la respuesta de la Iglesia, desde la enseñanza misma del Señor, hasta hoy. Los padres sinodales, con el Santo Padre, que preside el Sínodo, verán cómo está la situación. Ésta no se circunscribe al panorama especialmente europeo, sino que se extiende al panorama mundial: vivir el matrimonio y la familia de acuerdo con la ley de Dios es problema y reto en todos los continentes, en todas las culturas que hoy conocemos”.

Para el Cardenal, esta Asamblea extraordinaria del Sínodo “va a ofrecer buenas pistas para, después, formular teórica, apostólica y evangelizadoramente, en la práctica, la respuesta que la Iglesia tiene obligación de ofrecer al hombre, a la familia contemporánea, en todo el mundo en que está implantada, y dando testimonio de la presencia del Señor entre los hombres”.

A su juicio, “es fácil debatir sobre el problema del matrimonio y de la familia. Esta polémica tiene poco que ver con las grandes verdades que la fe nos descubre para comprender lo que en su raíz tiene que ver con el ser del hombre, imagen de Dios. Y ahora, a la luz de la fe de la Iglesia, vista esa realidad del hombre en la perspectiva de la historia de la salvación, hombre y mujer son una imagen de la realidad trinitaria. En el fondo, el sacramento del matrimonio viene a ofrecer y a poner de relieve que el amor humano entra plena e íntimamente en el misterio del amor divino, que se hace carne en Cristo, el cual asume la humanidad, y con ella asume también a la Iglesia, como esposa, y se mete en el corazón del matrimonio, formando una comunidad de amor y de vida para llenarlos de su gracia”, concluyó.