La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El desafío del Sínodo

Escuchar con humildad y acoger con corazón abierto lo que dicen los hermanos. Esta es, en palabras del Papa, la síntesis de la sinodalidad, del tramo del camino que desde hoy recorre la Iglesia entera para afrontar los enormes desafíos que nos plantea el Evangelio de la familia en el contexto de la evangelización. Desde ahí, precisamente, ha comenzado su ponencia el Cardenal Peter Erdo, Relator General, en una primera exposición panorámica que no ha rehuido ninguno de los temas, tampoco aquellos que están en el debate público. Hemos de ser conscientes de la crisis que la propia familia atraviesa. Los vínculos son frágiles, pero al mismo tiempo, incluso en situaciones alejadas a primera vista de criterios que respondan al Evangelio, a la Iglesia se le presenta ahora una gran oportunidad para acompañar a las personas, sin renunciar a encontrar los caminos de la verdad en la caridad, las respuestas que expresen la justicia y al mismo tiempo la misericordia, porque son inseparables.

Esta es la apremiante tarea. El desafío que el Sínodo debe aceptar es precisamente proponer de nuevo al mundo de hoy, en ciertos aspectos tan similar al de los primeros tiempos de la Iglesia, el atractivo del mensaje cristiano respecto al matrimonio y la familia, poniendo de relieve que la auténtica libertad moral no consiste en hacer lo que se siente, porque no el hombre no vive sólo de emociones, sino que se realiza adquiriendo el verdadero bien.