La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Islam rechaza la yihad política

El uso execrable del terror que protagoniza el autodenominado Estado Islámico en Irak y Siria, ha provocado una interesante reacción en el mundo musulmán. Ya algunos intelectuales islámicos este verano decían que también ellos eran nazarenos ante la persecución desatada. En las últimas semanas se han producido varios pronunciamientos condenando la utilización de la religión de Mahoma para justificar la violencia. En Francia ha sido notorias las manifestaciones en las calles. En la Asamblea General de Naciones Unidas el rey de Jordania ha asegurado que los árabes cristianos son esenciales en la región. Y 120 ulemas sunníes han hecho público un documento en el que acusan al Estado Islámico de hacer una interpretación ilegitima del Corán. La condena de estos eruditos es decisiva.

Todos estos pronunciamientos indican con claridad que la guerra contra el Estado Islámico no puede ser concebida como una guerra del occidente cristiano contra el oriente musulmán. A esto ayuda el hecho de que se hayan incorporado países de mayoría musulmana a la coalición promovida por Estados Unidos. Las religiones monoteístas no son violentas, como dicen algunos. La religión, cuando no es instrumentalizada por la ideología rechaza siempre el terror. La inmensa tragedia humana provocada por el Estado Islámico ha servido al menos para dos cosas. Para que aparezca el testimonio de los nuevos mártires cristianos y para que importantes líderes musulmanes hayan aclarado la naturaleza de su fe.