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Cómo vivir la santidad en la cultura de nuestro tiempo: el caso de la nueva beata norteamericana Miriam Teresa

1_0_829089El cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, ha presidido como enviado del Papa, en la Basílica Catedral del Sagrado Corazón en Newark, Nueva Jersey (EE.UU), la  beatificación de la religiosa Miriam Teresa Demjanovic, de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Isabel.

Se trata de la primera beata nacida en Estados Unidos en el siglo XX, como ha destacado la postuladora de la Causa de Beatificación, Silvia Correale y su vida brinda un testimonio de santidad juvenil muy importante para las nuevas generaciones, mostrando cómo se pueden vivir los valores cristianos en la cultura de su propio país y tiempo.

Hija de inmigrantes eslovacos, Teresa (el nombre Miriam se añadirá ingresando en la vida religiosa), nació en Bayona en 1901 y creció junto a las refinerías de petróleo que marcan el paisaje de esa parte de Nueva Jersey. Muy aplicada en sus estudios, se graduó en letras con reconocimiento de honor, en la Universidad de Santa Isabel, en Convent Station. Ya desde muy joven, sin embargo, anhelaba dedicarse a la vida consagrada, y, en 1925 ingresa en la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Isabel. Como postulante y novicia, Miriam Teresa se distingue por una intensa espiritualidad basada en la experiencia de la comunión trinitaria, llegando a ganarse el apodo cariñoso de «Santa Teresita del Niño Jesús de América.»

En 1926, su director espiritual le pide que escriba una serie de conferencias sobre la vida espiritual para las otras novicias. Escribe 26, que después de su muerte prematura en 1927, se publican en un libro, titulado Perfección Mayor. Su fama de santidad se difundió de inmediato y numerosas gracias y curaciones se atribuyen a su intercesión, llegándose al reconocimiento milagroso de la vista en un niño ciego, que abrió el camino para la beatificación de esta joven religiosa.

Las Hermanas de la Caridad fueron fundadas en 1809 en Emmitsburg, Maryland (EE.UU.) por Santa Isabel Ana Seton, en el espíritu de San Vicente de Paúl y de Santa Luisa de Marillac. En 1859, la Madre María Javier Mehegan fundó en Nueva Jersey la congregación religiosa conocida como Hermanas de la Caridad de Santa Isabel.

En la actualidad, la congregación desarrolla su apostolado en los ámbitos de la educación, la salud, los servicios sociales y pastorales en 19 diócesis de los Estados Unidos, El Salvador y Haití.