La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

APARECÍ EN EL MUNDO SIN PERTENENCIAS

Julia MerodioPor Julia Merodio, escritora

Aparecí en el mundo desvalido y sin pertenencia alguna. No tenía ninguna posibilidad de valerme por mí mismo, pero Dios puso el amor en el corazón de mis padres, un amor limpio y desinteresado. Ese amor del que habla S. Pablo, que lo da todo, lo aguanta todo, lo excusa todo y lo soporta todo. Por eso, aunque nada tenía lo poseía todo enteramente.

Dios, por medio de mis padres, me vestía como a los lirios del campo y me alimentaba como a las aves del cielo. No carecía de nada y nada necesitaba porque, aunque yo no era consciente de ello, las manos de Dios –a través de las de mis padres- me protegían y su corazón me cuidaba.

Ahora, cuando ya he crecido, cuando soy autónomo y me valgo por mí mismo, he caído en el error de creer, que no necesito a nadie para realizar mi misión y por tanto soy el artífice de todo cuanto pasa en mi vida.

Por lo que es preciso que vuelva a la niñez y me dé cuenta de que, sólo Dios es el centro de mi vida, sólo Él es el grande, y por lo tanto necesito tomar conciencia de que: he sido creado para Dios y debo amarlo a través de cuanto me rodea.

* ¿Seré capaz de hacerlo así?