La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El rey recuerda a la ONU sus principios

 

El rey Felipe VI pronunció ayer un espléndido discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde recordó oportunamente sus principios fundadores que abarcan desde la libertad, la justicia y la igualdad, a la soberanía nacional y la integridad de los Estados. Al enumerar estos principios, parece evidente que el rey de España no solo trataba de mostrar la plena adhesión de nuestro país a los mismos, sino llevar al ánimo de todos los miembros de la ONU la necesidad imperiosa de tenerlos presentes en cada una de sus acciones. En realidad, la ONU solo tiene su razón de ser en la medida que vela por el mantenimiento de unos valores morales que, en definitiva, son los que hacen posible la paz entre las naciones y dentro de ellas.

 

A nadie se le escapa que los movimientos extremistas que disgregan la integridad de los Estados, como estamos viendo en la inquietante situación que persiste en Ucrania y, de manera más dramática, con la expansión del radicalismo islámico enemigo de la libertad, se han convertido en la principal amenaza para la seguridad mundial. Resultaba evidente, por otra parte, que en las palabras de Felipe VI latía también la preocupación que en España suscita el desafío soberanista de un nacionalismo extremo que no ha dudado en desafiar la legalidad vigente para romper la unidad nacional. En todo caso, la lealtad de la ONU a sus principios, sin olvidar el respeto a la Declaración Universal de los  Derechos Humanos, es sin duda la tarea más urgente que tiene ante sí el organismo internacional cuya autoridad moral, por desgracia, no ha dejado de deteriorarse en los últimos años y que España quiere reforzar desde el puesto al que aspira en el seno de su Consejo de Seguridad.