La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Entre la vida y el deshonor…

Hasta el anuncio fulminante de la dimisión del ministro de Justicia por la decisión del Gobierno de retirar su proyecto de reforma de la ley del aborto,, los partidos políticos habían preferido guardar silencio ante las “marchas por la vida” que este pasado domingo han recorrido diversas ciudades españolas, especialmente Madrid. En realidad, la izquierda tiene asumido que la vida del no nacido no tiene ningún valor, por lo que puede eliminarse con la misma naturalidad con que se mata a una mosca. Pero del partido que nos gobierna cabía esperar alguna reflexión porque, en definitiva, esas marchas han sido organizadas para recordarle que tiene un compromiso con los votantes que lo llevaron a la mayoría absoluta. Ahora, el Gobierno ha hablado y no ha sido precisamente para mantener su compromiso… Pero más allá delas consecuencias de la crisis abierta en el Gobierno, las marchas plantean una pregunta dramática que concierne a toda la sociedad, sin prejuicios ideológicos. ¿Cuántos votos vale una vida?

La izquierda tiene claro que sus votantes son defensores del “derecho a decidir”, que forma parte de una ideología de género que aúna, paradójicamente, a feministas y machistas radicales. Pero la derecha civilizada que nos gobierna, que tiene entre sus fundamentos los valores del humanismo cristiano, parecía estar convencida justo de lo contrario: que la vida es un derecho humano fundamental que exige su protección desde el seno de la madre, al igual que la madre merece toda la ayuda necesaria para no verse forzada a abortar. ¿Aspira el Partido Popular a ganar votos entre los simpatizantes de la izquierda a cambio de quitar valor a la vida humana? Parafraseando a Churchill, bien sepodría decire al PP aquello que el político inglés le espetó a Chamberlain cuando cedió a las exigencias de Hitler para evitar la guerra: “Entre la vida y el deshonor, habéis elegido el deshonor para ganar votos, pero perderéis el honor además de los votos…”