La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Papa en el país de la Madre Teresa

Si hay un lugar que pueda considerarse hoy periferia en Europa, ése es Albania, uno de los países más pobres y corruptos del continente, que no termina de ver la salida del túnel, tras haber sufrido 40 años de comunismo  especialmente cruel. El Papa Francisco lo ha elegido como primer destino en Europa en reconocimiento a la modélica convivencia entre musulmanes y cristianos de diversas confesiones. Pero además, el Papa quiere mostrar su cercanía a una Iglesia mártir, probada como pocas en la persecución.

Con su visita en 1993, Juan Pablo II puso en marcha la reconstrucción de esta Iglesia heroica. Ahora Francisco la pone como ejemplo ante el mundo por diversas razones. La primera es que, aunque minoritarios en la sociedad, los católicos tienen una activa presencia pública y desempeñan una labor insustituible en áreas como la educación o la asistencia social. Con el modelo de la Beata Teresa de Calcuta, la hija de la Iglesia más conocida en este país, la labor social de los católicos no es sólo importante por lo que aporta en el plano material. El testimonio de caridad de la Iglesia ha sido fundamental en los momentos oscuros de la historia de Albania y lo sigue siendo hoy, porque demuestra que el mal no tiene la última palabra. Amor al prójimo sin condiciones ni ideologías es precisamente lo que pide el Papa para una Iglesia creíble y en salida. Una Iglesia así es capaz de hacer comprensible el mensaje del Evangelio en las situaciones más inhóspitas, porque el amor, más que con palabras, se expresa por medio de sus obras.