La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El trabajo se le acumula a Susana Díaz

A juzgar por sus reiterados alegatos contra la corrupción, la presidenta andaluza, Susana Díaz, da la impresión de que acaba de aterrizar en la política procedente de no se sabe qué galaxia y que todo lo ocurrido en los últimos años en su comunidad autónoma no tiene nada que ver ni con su partido ni con sus antecesores en el cargo. Ayer, en el debate sobre el estado de la región, Díaz proclamó sorprendida que la corrupción se ha convertido en uno de los primeros problemas de España. Pero un año después de tomar posesión y de anunciar que sería implacable con los responsables de los desvíos de fondos en los Eres falsos de y los cursos de formación, todavía no ha tenido tiempo de saber quién se esconde detrás de los papeles falsificados.

Reconoció, eso sí, que queda mucho trabajo por hacer, muchas investigaciones que completar, muchas responsabilidades por señalar y muchas normas por modificar. En buena medida ese trabajo se lo ha facilitado ya la juez Alaya. Como contraste, la Presidenta sí ha tenido tiempo de encontrar una supuesta “deuda histórica” de nada menos que 3.500 millones de euros, que ahora reclama a Rajoy, y que le servirían para tapar todos los agujeros dejados por la gestión de sus antecesores. Contrastes aparte, hay que reconocerle a la señora Díaz su voluntad de transparencia en las cuentas públicas al haber anunciado una ley que podría ponerse en marcha el próximo verano. Para entonces es probable que la instrucción de la juez Alaya haya cristalizado en los primeros juicios orales, y así la señora Diaz podrá descansar de la fatigosa tarea de investigar lo ya investigado por vía judicial.